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sábado, 1 de agosto de 2026

Olor a recuerdos...


 Caminaba el otro día muy apurada, pensando en lo que tenía pendiente de hacer en casa, y organizándome mentalmente en ello, cuando vi a lo lejos al señor del kiosko de la esquina, ordenando prolijamente las revistas, colgándolas con ganchos de ropa y llenando cada espacio vacío con ellas.

Al pasar junto al kiosko, sentí el olor característico de papel, tinta, revista nueva, y mis recuerdos viajaron en un instante a otra época, otros tiempos, y me vi a mi misma de niña caminando por la misma avenida de la mano de mi tía Oko, solo que a unas cuadras de distancia, llegando al pasaje estrecho donde exhibían y vendían "chistes".  Cabe aclarar que acá en Perú le llamábamos chistes a las historietas o comics. Era un local alargado y estrecho, cuyas dos paredes estaban completamente cubiertas de chistes.  Me encantaba entrar a mirar las novedades y cada vez que pasábamos cerca, rogaba que pudiéramos entrar y con suerte me compraran alguno.  

En casa, a falta de un estante para juntarlos, me habían donado una batea, donde los iba juntando. Me recuerdo transitando con mi batea en dirección al sillón de la sala, donde me instalaba a leer, releer, y contemplar con emoción como el cerro de chistes iba creciendo y los ordenaba juntos por títulos. Entre mis favoritos recuerdo a Lorenzo y Pepita, Sal y Pimienta, Archi, Daniel el Travieso, Periquita, La pequeña Lulú, El pájaro loco, El inspector ardilla, y otros.

Vuelvo al momento presente con algo de emoción, menos prisa,  y una sonrisa de niña en el rostro,  y pienso que probablemente ahí empezó mi afición por la lectura, sumergida en esos chistes del ayer.

sábado, 25 de abril de 2026

Defender la alegría...


 
Pensaba el otro día en la alegría, que algunos días se encuentra presente, vivaz, traviesa, y otros días se esconde, se mete en un cajón a descansar y se hace de rogar para salir y acompañarnos.  

Cuando uno está alegre se siente y se muestra vital, con energía, con actitud positiva. Cuando no, una especie de apatía se adueña del día, como si nos acompañase una nubecilla gris que no deja pasar los rayos de sol. La alegría es contagiosa, luminosa, embellece, es una forma de dar gracias por el día, por el momento, por la vida.  Yo voto por la alegría!!

Recordé también un poema de Mario Benedetti, titulado Defensa de la alegría, se los comparto líneas abajo.

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

martes, 17 de febrero de 2026

Yo sonrío...tú sonríes....


Muchos años han pasado ya desde que abrí el blog.  Muchos sucesos también han ocurrido en este tiempo, cambios inesperados, pérdidas, reencuentros, alegrías, dolor,  experiencias, seres queridos que ya no están.  Hasta una pandemia ocurrió en el ínterin. Y algo que me hace muy feliz, me convertí en abuela. 

Pero hay algo que no ha cambiado, y es mi opinión acerca de sonreír. Recuerdo cuánto pensé al elegir nombre para el blog y decidí que quería animar a la gente a sonreír con mas frecuencia.   Ya en ese tiempo había comprobado los beneficios que brinda sonreír, y del poder mágico que tiene para cambiar nuestro estado de ánimo.

 Parece mentira, pero si uno está enojado o triste y prueba de sonreír, el gesto se transforma, los músculos cambian de posición y el cerebro capta esta señal y empieza el cambio. Es prácticamente imposible sonreír con el ceño fruncido.

No voy a negar que en este tiempo he tenido momentos en que ha sido difícil mantener la sonrisa, y también  temporadas en que estuvo ausente. Pero incluso ahí volví a comprobar cuanto ayuda, anima, alegra y acompaña una sonrisa. Así que los animo a sonreír y les comparto algo que escribí hace algún tiempo.


Sonreír es....
avanzar con gratitud a cada paso,
abatir la  pena y la desesperanza,
atreverte a disfrutar de la vida,
abrazar un proyecto y ponerle ganas.

Sonreír es...
alimentar la esperanza cada amanecer,
andar por la vida con alegría y entusiasmo,
acompañar con amor y  solidaridad,
admitir el perdón en tu corazón.

Sonreír es...
abrir la ventana del alma a tu niño interior,
agradecer cada instante de vida,
aceptar confiadamente lo que depare el hoy,
acoger a los demás con cariño y calidez.

Sonreír es...
albergar buenos sentimientos en el corazón,
acariciar con la mirada y transmitir amor,
abrigar el buen humor en el día a día,
afirmar que puedes y mereces ser feliz...

 

sábado, 24 de enero de 2026

Días de calma...


 

Los días de enero transcurren tranquilos. Rutinas que se van creando, horarios de un verano caluroso, que invitan a transitarlos con calma. Mañanas de largas caminatas contemplando el mar, que algunos días se muestra sereno, como si de un cuadro se tratase;  y otros días  se muestra movido, con incesante ir y venir de las olas, cuyo murmullo se escucha a la distancia.

Cielo mayormente celeste y despejado, aunque de vez en cuando nos visita la neblina, y los árboles juegan a las escondidas, y  parece que no hubiera nada  alrededor. Una que otra llovizna, que invita a sentir el aroma de la tierra húmeda y refresca el cansancio de la caminata. 

Tardes de juego en casa, dejando volar la imaginación para convertirme en un monstruo, un pez o el mejor amigo de mi nieto.  Para jugar somos Niki y Vladi, ahí no hay diferencias entre nosotros. Nos convertimos en compañeros de juego y grandes creadores de fantasías.  A veces, en medio de esos juegos, soy también oído confidente y confiable de sus temores, sus dudas, sus inseguridades. Poseedor de una resiliencia admirable para sus 5 años, lo veo también sobreponerse, atreverse, vencer uno que otro miedo y avanzar. Lo acompaño y lo animo entusiasmada. 

Acompaño también al pequeño Le, de apenas 5 meses, pero que avanza en su desarrollo rápidamente y se va ganando su espacio con su presencia risueña y amorosa.  Ya nos va demostrando que es empeñoso y que lo que se propone lo logra. Algo me dice que tendrá mucha fortaleza.

Las noches me invitan a soñar despierta, leer, recordar, pensar.  Soledad apacible que se disfruta hasta que llega la hora del descanso. Descanso necesario para reponer fuerzas para la caminata del día siguiente.  Seguiré disfrutando de este verano apacible.

sábado, 20 de diciembre de 2025

Tiempo de reencuentros...


 En días pasados asistí a un lonche con quienes fueron mis compañeras de colegio.  Egresamos en el 1978, hace 47 años, pero al reunirnos parece que el tiempo no hubiera pasado.  Se mantiene la amistad, la camaradería, las ganas de reír, de compartir, de recordar.  

Cada quien carga con toda una vida a cuestas, con un sinfín de vivencias, alegrías, dolores, experiencias, pérdidas, éxitos, fracasos.  Casadas, solteras, viudas, divorciadas, con hijos, sin hijos. Pero ahí, en esos encuentros, todo queda a un lado, y se vuelve a esa especie de hermandad de los tiempos pasados. A fin de cuentas, hemos crecido juntas en el día a día.   

En el recuerdo quedan los roles que cada una tenía en el colegio, las estudiosas, las traviesas, las tímidas, las extrovertidas, las populares. Y por momentos se vislumbra ese pasado, pero ahora cohesionado en un solo grupo, las amigas por siempre. Todas bien acogidas.

Es bueno tener esos momentos de paréntesis en la vida, que recargan, renuevan y llenan el alma de alegría. La complicidad y la sororidad se hacen presentes y allanan el camino de cada una. En oportunidades así se comprueba lo bueno que es no aislarse, socializar, mantenerse vinculado. Es alimento para el alma.

martes, 9 de diciembre de 2025

Cien años...


 

Mamita querida, hoy has estado más presente que nunca en mi corazón. Hoy hubieras cumplido 100 años.  Linda Concepción te pusieron al nacer, y realmente, fuiste una Linda persona. Partiste de este mundo  hace 40 años, justo el año en que nació mi primera hija pero tu recuerdo me acompaña siempre. Me hubiera gustado tenerte a mi lado en esa época con tu compañía y consejo, pero me queda la alegría de que pudiste conocerla y te cuento que ahora de adulta tiene bastante parecido a ti... y a mi.

Siempre recuerdo tu fortaleza enorme, tu entereza, tu decisión, tu valor. Nada te amilanaba, te sentías fuerte y poderosa así la vida pusiera obstáculos en tu camino y siempre encontrabas nuevos rumbos que tomar. Alguna vez te vi a punto de caer, pero siempre lograbas salir adelante.  Y así aprendí de ti.  "Mañana será otro día", solías proclamar ante cualquier eventualidad y despertabas al día siguiente con alguna nueva idea o solución.  Cierto que también tuviste momentos de flaqueza, de dolor, de tristeza pero tus fuerzas eran mas poderosas.  

Como olvidar lo expresivos que eran tus ojos, hablaban sin palabras. Y heredé ese lenguaje. Para algunos pasa desapercibido, pero hay quienes saben leer entre sus matices, sus luces y sus oscuridades.  

Desde niña te amé mucho. También te añoré el tiempo que viví con mis abuelos, entre los 2 y los 10 años, y fui inmensamente feliz cuando nos juntamos todos.  Recuerdo que solía pensar que eras la persona a quien mas amaba en el mundo y estaba convencida de que si tú algún día me faltabas no sabría seguir adelante.  Me equivoqué, pude hacerlo.  Esa fortaleza que me regalaste me enseñó como hacerlo y me sigue acompañando ante cada piedra en el camino. 

Te recuerdo siempre con amor, me gustaría a veces volver a ser niña y refugiarme en tus brazos, también me gustaría pedirte perdón si en épocas de adolescencia y rebeldía te herí. Gracias por haber sido la mas Linda.  Tu conchito, Cecilia.



jueves, 30 de octubre de 2025

Conversaciones profundas...


 En una de esas conversaciones especiales que solemos tener mi pequeño nieto y yo, hablábamos de quererse a uno mismo. Siempre le digo lo especial que es, que él vale mucho y que lo amamos un montón.

Le conté lo importante que es valorarse uno mismo, aceptarse, tratarse con respeto  y amarse. Son cosas que he aprendido con el pasar de los años, y que ahora se  conoce la importancia de tener una buena  autoestima, lo cual facilita el tránsito por la vida y sus intrincados caminos, nos da confianza y seguridad y la capacidad de resolver las distintas situaciones que se nos presentan.

Me preguntó cuánto me amaba a mi misma y yo abrí mis brazos y le dije que así de grande. 

El abrió a su vez sus bracitos y me dijo: 

-yo me amo más Oma, mira, así de grande. 

Luego se puso pensativo y me susurró : 

-pero cuando estoy enojado no me amo.

Enseguida me miró a los ojos con esa mirada intensa que tiene  y me preguntó:

- cuando yo estoy enojado también me amas? 

Lo miré  y le dije:

-Siempre te amo. Cuando estás enojado te amo y quisiera ayudarte a encontrar calma.  Cuando estás triste te amo y quisiera lograr que sonrías.  Cuando tienes miedo te amo y quisiera ayudarte a superar tus temores y cuando estás contento te amo y comparto tu felicidad .  Todos transitamos estas emociones pero son pasajeras. El truco es aceptarlas , aprender a procesarlas y no quedarnos en ellas. Tu esencia no cambia.

Me miró contento, con esa carita de que ya terminó la conversación y luego me dijo:

Oma, vamos a jugar?

viernes, 5 de septiembre de 2025

Personas sonrisa...


 En mis diarias caminatas me cruzo con una gran variedad de personas. Los que van de prisa, los que toman la vida con calma, los que van con sus audífonos puestos cantando a todo pulmón la música que escuchan.  Los que parece que hablan solos pero en realidad van hablando por teléfono. 

Hay quienes van con el ceño fruncido, o incluso quienes discuten en la calle por alguna situación. Pero mis favoritos son los que mentalmente llamo "personas sonrisa". Son aquellos que iluminan con su sonrisa, así no te conozcan, y no solo sonríen con los labios. Saben sonreír con la mirada, con un gesto, con el cuerpo,  y te regalan un momento de bienestar, de alegría. 

Prácticamente te obligan a sonreír de vuelta, y está comprobado que sonreír es muy beneficioso. No son la mayoría, pero son especiales, y logran convertir un día ordinario en extraordinario. Y lo mejor de todo, sonreír es contagioso, y te conviertes en parte de esa cadena de sonrisas.

¿Qué dices? Te animas a ir por ahí sonriendo?

sábado, 23 de agosto de 2025

El arte de abuelar...


 Cuando nació mi nieto hace 5 años, en plena pandemia, no sabía el giro que le daría a mi vida.  Le tocó llegar al mundo en una época de silencio, de temor, de incertidumbre.  Casi no se salía a la calle, todo era remoto. Y a él le tocó ser luz, y llenar nuestras vidas de amor, de ilusión, de alegría, de esperanza.

Fue recién cuando me convertí en abuela que pude comprender el amor tan intenso que generan estos pequeñines en nosotros. Su confianza plena, su entrega, su candor lo son todo.

 Recuerdo cuando jugaba con él de bebé y le conversaba,  y él me miraba con atención y respondía con ruiditos.  Mi yerno me comentó un día, riendo, que desde la cocina se escuchaba como si conversáramos, y yo le respondí: "estamos conversando:)))". 

Hemos leído juntos, inventado historias, hecho largas caminatas, compartido tristezas, alegrías, frustraciones y enojos. Nos hemos enseñado mutuamente a manejar las emociones.

Fuimos también compañeros de dolor cuando murió mi esposo. Nunca olvidaré el día que me miró profundamente a los ojos y me dijo "tú y yo hemos perdido algo muy valioso".

Ahora nos toca empezar una nueva etapa. Esta semana ha nacido su hermanito, lo cual lo convierte a él en hermano mayor y a mi en abuela por segunda vez. Estamos todos muy felices, emocionados, y expectantes ante este nuevo camino.  Hasta el momento se muestra resiliente y comprensivo. Y yo siento en mi corazón que el amor se multiplica. 

jueves, 7 de agosto de 2025

Todas las manos....todas...


 

Manos unidas, manos que acompañan;

Manos laboriosas, manos que construyen;

Manos generosas, manos que cuidan;

Manos tristes, manos que buscan;

Manos curtidas, manos que sostienen;

Manos entrelazadas, manos que protegen;

Manos temerosas, manos que ayudan;

Manos expertas, manos que resuelven;

Manos delicadas, manos que curan;

Manos artistas, manos que imaginan;

Manos adoloridas, manos que trabajan;

Manos acogedoras, manos que calman;

Manos extendidas, manos que sanan;

Manos cálidas, manos que abrigan;

Manos encallecidas, manos que defienden;

Manos artesanas, manos que crean;

Manos firmes, manos que guían;

Manos confiadas, manos que aman;

Manos incansables, manos que abrazan;

Manos expresivas, manos que sueñan...

Manos que buscan acercamiento,

Manos que siembran semillas de amor,

Manos que abrazan las diferencias,

Manos que obran de sol a sol,

Manos que propician la cercanía,

Manos que iluminan el corazón,

Manos que tienden puentes de paz…

domingo, 20 de julio de 2025

Cada pieza en su lugar...



Tras algunas semanas de entretenimiento, terminé de armar el rompecabezas de Los Girasoles de Van Gogh que me regalaron.  Es una afición que me acompaña desde siempre. Cuando niña dedicaba horas al armado de rompecabezas y no había mejor regalo para mi que elegir un nuevo paisaje, castillo, o motivo para armar. Y a lo largo de mi vida he seguido cultivando este hobby.

El mas grande que he armado fue uno de 4000 piezas, éste de hoy tiene 1000 piezas. Generalmente los que elijo tienen entre 1000 y 2000 piezas.  El momento de abrir la caja y ver el contenido es mágico. La sensación de revolver las piezas , sentirlas, observarlas en busca de una específica también es especial. Me gusta empezar por el borde, una vez que tengo el marco listo, elijo que color o figura  llama mas mi atención y por ahí comienzo. 

Siento una emoción grande cuando veo que en la caja solo quedan unas 20 o 30 piezas, ahí es imposible parar.  Una vez listo, lo dejo armado unos días y luego lo desarmo y lo guardo para volverlo a armar pasado un tiempo. Desarmarlo es hasta cierto punto como un ejercicio de desapego.

Es bonito mirar los colores y .formas de las piezas, tan parecidas entre si pero a la vez tan diferentes.  Todas son igual de importantes y unidas forman un todo. 

Me llevan a pensar en  las personas. Todos tenemos parecidos y diferencias. Características especiales que nos distinguen, habilidades, gustos, opiniones,  profesiones, aficiones.  Y nos acercamos, nos juntamos y nos complementamos y siento a veces que hay como hilos invisibles que hacen que nos sintamos mas cómodos o en sintonía con algunas personas y seamos parte de una comunidad. 

domingo, 15 de junio de 2025

De paseo por el ayer...


 

Por esas vueltas que da la vida o esas sorpresas que te depara el destino, este año mi nieto ha entrado a estudiar al mismo colegio en el que transcurrió toda mi etapa escolar y del cual egresé en el año 1978.  No había vuelto a entrar hasta hace unos días en que hubo una actuación por el aniversario del colegio,  en la que participó mi nieto.

El, por estar en inicial, asiste al local pequeño que queda al frente, pero la actuación se realizó en el local de los grandes, al que yo asistía y que cada vez que lo llevo o recojo miro desde fuera con cierta mezcla de curiosidad y nostalgia. Y de pronto, ahí estaba yo, parada en el mismo patio en que cada lunes formábamos para entonar el himno nacional y el himno del colegio,  dirigidas por la directora que en lo alto de la escalera solo necesitaba una mirada o un "silencio" para que todo el patio se quedase congelado y estático.

Por un instante mis recuerdos vuelan rápidamente al ayer, y veo a la niña tímida e introvertida que llegó temerosa a las aulas, y que muchas veces soñaba con pedir que la cambien de colegio porque aún no tenía amigas y le parecía muy grande el plantel y muy difícil integrarse.  Veo también a la adolescente,  ya mas segura de si, que odiaba educación física y disfrutaba las clases de letras,  ya con amigas, ya mas sociable y descubriendo que si podía rendir en el colegio.  Por último veo a la jovencita que egresó, con algunos sueños en la mochila dispuesta a vivir la vida.

Las notas del himno del colegio empiezan a sonar en el altoparlante para dar inicio a la actuación y me traen al presente, y ahí estoy yo cantando a viva voz el himno que recuerdo como si hubiera sido ayer que lo entonaba cada semana. Mis ojos se humedecen y mi corazón se emociona. Al llegarle su turno veo a mi nieto salir muy seguro de si, formando parte de una bandita musical en que toca la lira. Nos mira y me obsequia una sonrisa amorosa y feliz, y toca con entusiasmo. Lo aplaudimos con emoción y al salir quiere que le cuente si el colegio ha cambiado y todo lo que sentí de estar de nuevo ahí y así nos vamos recordando y conversando con complicidad.  Empieza una nueva etapa en el camino.

sábado, 15 de marzo de 2025

Revoltijo de emociones...


Que importante que resulta  poder identificar nuestras emociones. A veces vienen mezcladas y nos causan confusión. No es tarea fácil, no estamos acostumbrados a mirar hacia dentro ni a hablar de lo que sentimos.  

No entendemos bien qué nos sucede, por qué de pronto pasamos de la alegría a la tristeza, nos encendemos, sentimos miedo o nos llenamos de apatía.  No hemos aprendido a manejarlas y cuando aparecen nos toman por sorpresa. Estamos mas acostumbrados a taparlas, a esconderlas.   Siempre hay algo de fondo, es bueno mirar hacia dentro, analizarnos,  conocernos, comprendernos.

Hay un libro para niños titulado "El monstruo de colores" y habla de las emociones. Enseña a los niños a identificar la alegría, la tristeza, la ira, el miedo, la calma, la decepción, el amor. Y explica  que todas son igual de importantes, que no está ni  bien ni mal sentirlas, simplemente son parte de nosotros, de nuestro ser.

Hay que permitirnos reconocerlas, sentirlas, aceptarlas,  expresarlas, para poder manejarlas y luego dejarlas ir. Darles nombre y hablar acerca de lo que sentimos ayuda a entendernos.  Es importante conocer nuestro punto de equilibrio, nuestros detonadores, nuestras estrategias para procesarlas y lograr así vivir en armonía.

miércoles, 19 de febrero de 2025

Y aprendí a amarme...


 

Cuando yo era niña, no se hablaba de autoestima. Tampoco de respeto a los niños, igualdad, empatía o crianza respetuosa. Si se hablaba de obediencia, de sumisión, y el mensaje ímplicito que se percibía en el entorno era el de no tener opinión propia y ser siempre una buena niña.

Con el paso de los años, y ya de adulta, fui descubriendo el significado y el valor de tener autoestima. Empecé a comprender que si tenía una opinión propia, y que era tan valiosa como la de cualquiera. Aprendí a pasos tímidos a valorarme, a respetarme, a hacerme respetar, y mas adelante a amarme.

Recuerdo especialmente un ejercicio que leí que consistía en mirarse con amor al espejo y decirse a uno mismo, te perdono y te amo. Cuanto me costaba al principio y con el tiempo cuan gustosa lo hacía.

Esos tiempos ya quedaron también atrás, adquirí seguridad confianza, y amor, y me siento contenta de haberlo logrado.

domingo, 22 de diciembre de 2024

A puertas de navidad...


 Parece que diciembre tiene prisa en marcharse. Siento que apenas empezó y ya pasado mañana es 24. Las tiendas ofrecen sus ofertas navideñas, las calles lucen iluminadas y decoradas, grandes árboles por doquier recordándonos las fiestas. 

Cenas preparadas a la medida de todos los gustos. Regalos  y más regalos. La gente apresurada eligiendo lo mejor y haciendo check a sus listas de compras. Algarabía y movimiento, alegría e ilusión. 

Deseo que todos tengamos una noche de paz y que recordemos que...

...si queremos recibir sonrisas, es preciso sonreír

...si necesitamos un abrazo, acojamos con brazos abiertos

...si buscamos  un amigo, brindemos amistad

...si precisamos compañía, demos el primer paso

...si hay algo que perdonar, pidamos también perdón

A veces es preciso derribar muros para encontrar el tesoro. 

Es tiempo de cercanía, de amor, de fraternidad. 

Que el Espíritu de la Navidad nos acompañe e ilumine y tengamos todos una


¡FELIZ NAVIDAD!


viernes, 30 de agosto de 2024

Un abrazo te doy, un abrazo me das...


 

"Como una manta abrigada en invierno,

y té caliente de miel con limón,

brisa tibia que endulza por dentro

como la caricia de un rayo de sol.

Luego de buscar por el cielo y la tierra,

una medicina me vine a encontrar, 

es tan antigua como poderosa

cuando la das, la podés encontrar.

Un abrazo te doy, un abrazo me das,

cura del corazón, calma el alma y da paz."

Así nos dice la letra de una canción del grupo Encanto al alma,  titulada "El abrazo", y vaya que me parece acertada su letra. La conocí en tiempos de pandemia, en que vivimos aislados un tiempo y se añoraba más poder dar un abrazo.

Y es que una de las cosas mas reconfortantes que podemos dar o recibir es un abrazo, y he leído que está científicamente comprobado que los abrazos aportan grandes beneficios a nuestra salud física y emocional. Nos brindan calma, alegría, paz, seguridad, fortaleza, tranquilidad. Incluso mejoran nuestro sistema inmune al propiciar que tengamos sentimientos positivos.

Muchas veces, el abrazo sustituye a las palabras y expresa mejor lo que queremos transmitir.  Abrazar es como decir, "todo va a estar bien", "cuenta conmigo", "te entiendo".  Animémonos con mas frecuencia a abrazar, el beneficio será mutuo. Hoy les dejo un gran abrazo.


lunes, 19 de agosto de 2024

Pastillas de vida...


 

Pensaba hoy en mi abuelita, que pasaba tarde tras tarde sentada en su sillón, con su crochet y sus lanas tejiendo "pastillas" que iba reuniendo en una cajita para luego juntarlas y  armar una manta. 

Y reflexionando pensé que cada día, vamos tejiendo "pastillas" con todo lo que nos ocurre a lo largo del día, que luego formarán la manta de nuestra vida. 

En cada jornada vivimos momentos de alegría, tristeza, preocupación, tranquilidad, euforia, empatía, éxito, fracaso, dolor, entusiasmo, decepción, enojo, calma, confusión, aburrimiento, y mucho más.

Reímos, lloramos,  hablamos, cantamos, jugamos, estudiamos, trabajamos, aprendemos, bailamos, caminamos, compartimos, leemos, escribimos, pensamos, nos miramos, nos comunicamos, nos acompañamos, nos escuchamos, nos comprendemos,  nos apoyamos, aprendemos a aceptar, a confiar, crecemos interiormente, vivimos, amamos.

Y van quedando listas nuestras "pastillas", algunas a colores lindos y brillantes, otras opacas y sin brillo, algunas mas en blanco y negro,  que luego entremezcladas formaran el todo que conforma nuestra vida.

domingo, 7 de julio de 2024

Monstruos bajo la cama...


 

Cuando era pequeña me daba miedo la oscuridad y cuando me acostaba, me gustaba taparme por completo la cabeza para no “ver” si algo entraba  al cuarto y me asustaba. Mi solución era no ver.

Y asi vamos creciendo y nos vamos acostumbrando a evitar ver lo que nos asusta, lo que nos da inseguridad, lo que nos molesta, lo que nos exaspera, lo que nos frustra, lo que nos saca de nuestra zona de confort. 

Escondemos bajo la cama todos esos monstruos a los cuales no queremos ni nombrar, y que por intentar ignorar les damos más poder. Ahí retozan empoderados el miedo, la ansiedad, la inseguridad, la timidez, el no atrevernos, el enojo, la frustración y algunos etcéteras mas.

Sería un buen ejercicio identificarlos, reconocerlos, nombrarlos, validarlos, aceptarlos, dejarlos salir, sentirlos. Seguramente perderían poder y nos dejarían disfrutar mas de todo lo demás.

sábado, 29 de junio de 2024

Niña otra vez...


 

Me encontraba el otro  día jugando con mi nieto y de pronto me mira con seriedad y me pregunta:

"¿Oma, tú primero fuiste niña o adulta?"

Le respondí que primero fui niña y que con el paso del tiempo fui creciendo hasta convertirme en adulta. Que ese es el proceso natural de la vida, que él también fue bebé, ahora es niño y mas adelante será adulto. Me dijo que él no quería crecer y quería seguir siendo niño. 

Luego le pregunté cómo me veía él, si como niña o como adulta y me dijo que como niña. Le expliqué que eso depende de nuestra actitud, que por mas que crezcamos podemos conservar dentro a nuestro niño interior y dejarlo salir y explayarse y jugar y divertirse. Aceptó entonces crecer y  continuamos jugando.

Y yo continué pensando. Que importante es darse ese permiso de dejarse ser como niños, atrevernos a pasar la tarde entera tirados en el piso jugando, sin preocupaciones, sin estar pendientes del celular, inventando nuevos escenarios de juego, nuevos personajes, construyendo mundos imaginarios.

De mi propia infancia no guardo tantos recuerdos felices, vivía añorando la presencia de mi mamá, y siempre habían problemas y preocupaciones a mi alrededor.

La niña que me habita hoy, y que sale a jugar, es una niña plena, feliz, que disfruta del juego y quiere divertirse. Creo que todos deberíamos darnos la oportunidad de dejar salir a nuestro niño interior. Seguro nos llevaríamos grandes sorpresas y sentiríamos el bienestar que hacerlo nos brinda.


miércoles, 8 de mayo de 2024

Retazos de infancia...

* En la foto, estamos Cristi y yo en las escaleras del edificio de mi infancia. Yo soy la  del triciclo.

En el taller de escritura nos dejaron la tarea de escribir cada día, durante una semana, algún recuerdo de infancia. No hice mas que leer la indicación y ya mi mente estaba instalada en esa época, y me costaba pensar en otra cosa. Se agolpaban en mi cabeza recuerdos de lo mas variados. 

 El primero de todos, el olor de la hierba luisa del jardín de mi abuelita, mamama,  que me encargaba cosechar para poner a hervir para el almuerzo. El olor del perfume de violetas. El sabor dulce de los capulíes que recogía cada vez que debía bajar al jardín. Los nísperos que caían maduros del árbol. Los ravioles que preparaba mamama por mi cumpleaños. El plátano con leche, azúcar y canela que tomabamos al lonche. 

Los domingos que esperaba con ansías para recibir la visita de papá y mamá. Los paseos a la Herradura con ellos para pasar por el tunel y pedir un deseo.  Las tardes en que los iba a visitar. El olor de los polvos Angel Face que usaba mi mamá. 

Mamama mirándome desde la cocina mientras yo esperaba en la puerta del edificio que llegue la movilidad para llevarme al colegio. Los paseos al "prado" que solía hacer con papapa, tomados de la mano.  Las tardes paseando en mi triciclo por la entrada del edificio.  El día que desde la movilidad vi caer por las escaleras a mi abuelita y me fui llorando al colegio. 

El disco de Topo Gigio que me regaló mi hermana Cristi por mi cumpleaños. Los rompecabezas que amaba armar.  Los libros que leía con entusiasmo y que me llevaban de paseo a tantos lugares. El pavo que criaba mamama en la azotea para la navidad, y que me asustaba cada vez que debía subir a recoger la ropa. 

Acompañar a Cristi a pasear o  comprar y admirarla interiormente. Las largas horas que pasaba echada en el sofa de la sala imaginando que podía caminar por los muritos del techo. Las tardes sentada con mamama aprendiendo a tejer y bordar. La ropita que con tanto ahínco le tejía a crochet a mi muñeca.

El día que mi hermano Gastón se casó y yo asistí a su boda con mi vestido de primera comunión. El verano que alquilamos una casita en el balneario de Naplo y pude aprender a nadar. La tristeza infinita cuando Cristi viajó a Suiza para casarse y quedarse a vivir allá. La llegada de Hansi, el canario que vino a vivir a nuestra casa luego que el novio de Cristi regresó a Suiza. La felicidad que sentí cuando fuimos a vivir juntos mamama,  yo, papá y mamá. 

Tantos sentimientos juntos, tantos recuerdos, tantas tristezas, alegrías, añoranzas, ausencias y pequeños acontecimientos que estaban dormidos en mi corazón y que en esos días cobraron protagonismo y me dieron la oportunidad de acariciar a mi niña interior y decirle que ahora todo está bien.

Recordarlos, escribirlos, procesarlos, sanarlos, compartirlos fue importante, fue bueno, fue intenso, fue reconciliador.


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