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sábado, 1 de agosto de 2026

Olor a recuerdos...


 Caminaba el otro día muy apurada, pensando en lo que tenía pendiente de hacer en casa, y organizándome mentalmente en ello, cuando vi a lo lejos al señor del kiosko de la esquina, ordenando prolijamente las revistas, colgándolas con ganchos de ropa y llenando cada espacio vacío con ellas.

Al pasar junto al kiosko, sentí el olor característico de papel, tinta, revista nueva, y mis recuerdos viajaron en un instante a otra época, otros tiempos, y me vi a mi misma de niña caminando por la misma avenida de la mano de mi tía Oko, solo que a unas cuadras de distancia, llegando al pasaje estrecho donde exhibían y vendían "chistes".  Cabe aclarar que acá en Perú le llamábamos chistes a las historietas o comics. Era un local alargado y estrecho, cuyas dos paredes estaban completamente cubiertas de chistes.  Me encantaba entrar a mirar las novedades y cada vez que pasábamos cerca, rogaba que pudiéramos entrar y con suerte me compraran alguno.  

En casa, a falta de un estante para juntarlos, me habían donado una batea, donde los iba juntando. Me recuerdo transitando con mi batea en dirección al sillón de la sala, donde me instalaba a leer, releer, y contemplar con emoción como el cerro de chistes iba creciendo y los ordenaba juntos por títulos. Entre mis favoritos recuerdo a Lorenzo y Pepita, Sal y Pimienta, Archi, Daniel el Travieso, Periquita, La pequeña Lulú, El pájaro loco, El inspector ardilla, y otros.

Vuelvo al momento presente con algo de emoción, menos prisa,  y una sonrisa de niña en el rostro,  y pienso que probablemente ahí empezó mi afición por la lectura, sumergida en esos chistes del ayer.

miércoles, 22 de julio de 2026

Tras las huellas de mis pasos...


 Vuelvo hoy sobre mis pasos tras largos caminos recorridos.  Es que mis pasos se pusieron aventureros y decidieron recorrer nuevos senderos permitiéndome vivir momentos entrañables.

La aventura empezó a finales de mayo, en que abordé el avión que me llevaría a cruzar el Atlántico, para luego de un trasbordo, un largo viaje en tren y 67 peldaños, arribar a mi destino. El departamento de mi hijo en Alemania.  El motivo del viaje era un gran acontecimiento, acompañarlo el día de su boda. 

Me resultaba impensable no compartir con él evento tan importante y significativo, por lo que junto a mi hija y mis nietos emprendimos el largo camino.  Vaya que valió la pena.  Traigo conmigo hermosos recuerdos, momentos valiosos, peripecias mil, paseos, imágenes grabadas en el corazón, caminatas, largas charlas, recorridos, convivencia, reflexiones, nostalgia, miles de fotos, mucho amor.  

Lo que en un principio parecía inimaginable se hizo realidad.  Como solemos comprobar, la decisión jugó un rol muy importante e imaginarlo se convirtió en lograrlo.  Vuelvo ahora a mi vida habitual, con nuevas experiencias, vivencias, sonrisas y el corazón ensanchado.  Feliz de volver a compartir por estos lares. Ya los iré visitando en sus casitas.

martes, 9 de diciembre de 2025

Cien años...


 

Mamita querida, hoy has estado más presente que nunca en mi corazón. Hoy hubieras cumplido 100 años.  Linda Concepción te pusieron al nacer, y realmente, fuiste una Linda persona. Partiste de este mundo  hace 40 años, justo el año en que nació mi primera hija pero tu recuerdo me acompaña siempre. Me hubiera gustado tenerte a mi lado en esa época con tu compañía y consejo, pero me queda la alegría de que pudiste conocerla y te cuento que ahora de adulta tiene bastante parecido a ti... y a mi.

Siempre recuerdo tu fortaleza enorme, tu entereza, tu decisión, tu valor. Nada te amilanaba, te sentías fuerte y poderosa así la vida pusiera obstáculos en tu camino y siempre encontrabas nuevos rumbos que tomar. Alguna vez te vi a punto de caer, pero siempre lograbas salir adelante.  Y así aprendí de ti.  "Mañana será otro día", solías proclamar ante cualquier eventualidad y despertabas al día siguiente con alguna nueva idea o solución.  Cierto que también tuviste momentos de flaqueza, de dolor, de tristeza pero tus fuerzas eran mas poderosas.  

Como olvidar lo expresivos que eran tus ojos, hablaban sin palabras. Y heredé ese lenguaje. Para algunos pasa desapercibido, pero hay quienes saben leer entre sus matices, sus luces y sus oscuridades.  

Desde niña te amé mucho. También te añoré el tiempo que viví con mis abuelos, entre los 2 y los 10 años, y fui inmensamente feliz cuando nos juntamos todos.  Recuerdo que solía pensar que eras la persona a quien mas amaba en el mundo y estaba convencida de que si tú algún día me faltabas no sabría seguir adelante.  Me equivoqué, pude hacerlo.  Esa fortaleza que me regalaste me enseñó como hacerlo y me sigue acompañando ante cada piedra en el camino. 

Te recuerdo siempre con amor, me gustaría a veces volver a ser niña y refugiarme en tus brazos, también me gustaría pedirte perdón si en épocas de adolescencia y rebeldía te herí. Gracias por haber sido la mas Linda.  Tu conchito, Cecilia.



jueves, 30 de octubre de 2025

Conversaciones profundas...


 En una de esas conversaciones especiales que solemos tener mi pequeño nieto y yo, hablábamos de quererse a uno mismo. Siempre le digo lo especial que es, que él vale mucho y que lo amamos un montón.

Le conté lo importante que es valorarse uno mismo, aceptarse, tratarse con respeto  y amarse. Son cosas que he aprendido con el pasar de los años, y que ahora se  conoce la importancia de tener una buena  autoestima, lo cual facilita el tránsito por la vida y sus intrincados caminos, nos da confianza y seguridad y la capacidad de resolver las distintas situaciones que se nos presentan.

Me preguntó cuánto me amaba a mi misma y yo abrí mis brazos y le dije que así de grande. 

El abrió a su vez sus bracitos y me dijo: 

-yo me amo más Oma, mira, así de grande. 

Luego se puso pensativo y me susurró : 

-pero cuando estoy enojado no me amo.

Enseguida me miró a los ojos con esa mirada intensa que tiene  y me preguntó:

- cuando yo estoy enojado también me amas? 

Lo miré  y le dije:

-Siempre te amo. Cuando estás enojado te amo y quisiera ayudarte a encontrar calma.  Cuando estás triste te amo y quisiera lograr que sonrías.  Cuando tienes miedo te amo y quisiera ayudarte a superar tus temores y cuando estás contento te amo y comparto tu felicidad .  Todos transitamos estas emociones pero son pasajeras. El truco es aceptarlas , aprender a procesarlas y no quedarnos en ellas. Tu esencia no cambia.

Me miró contento, con esa carita de que ya terminó la conversación y luego me dijo:

Oma, vamos a jugar?

jueves, 16 de octubre de 2025

Cambios inesperados...


Dicen que la vida es continuo cambio y va dando giros, vueltas inesperadas que nos toman por sorpresa. Se cierran algunas puertas y otras se abren,  o ventanas,  o quizás resquicios que permiten el paso de la luz. Pero siempre hay algo, aunque a veces no lo veamos, nos neguemos al cambio, o no queramos intentarlo.

Viene a mi recuerdo un cambio inesperado que se me presentó hace muchos años.  Allá por los 80's, se vivía una gran crisis económica acá en Perú, y no era fácil conseguir empleo.  Yo había estudiado secretariado, y al no obtener un puesto, empecé a dedicarme a la repostería.  Preparaba postres, tortas y afines y los vendía a pequeños comercios o personas allegadas. 

A pocos metros de mi casa abrieron una academia de aviación comercial, y la gerente venía semanalmente a llevarse algunos postres y de paso conversábamos. Ana María se llamaba.  A los pocos meses empezaron a escasear los insumos que requería para la preparación.  Esto llevó a que racionaran la cantidad que se podía comprar y mi negocio se puso en riesgo. Sin ingredientes, no había postres.  

Esa semana, al llegar Ana María a comprar, se dio con la sorpresa que  no había podido preparar nada y consternada me dijo "y ahora qué vas a hacer?". Ni yo sabía lo que vendría. Pero ella muy segura me dijo "te vienes a trabajar conmigo", y me citó en su academia. Fui a verla y me dijo que quería prepararme para que enseñe boletaje aéreo.  Me presentó a su coordinador y le dijo "me la preparas bien que va a trabajar con nosotros".

De más está decir que tenía mucho temor, era para mi un terreno desconocido y yo era bastante tímida, y la idea de parame frente a un salón de clases me paralizaba, pero era una gran oportunidad y algo me decía que debía tomarla. 

Así inició mi preparación intensiva,  hasta que un día no llegó a trabajar una profesora  y el coordinador me dijo "ha llegado el momento, ya estás lista". Y ahí estaba yo, entre asustada y decidida dictando mi primera clase.  

Me fue bastante bien para ser mi primera vez, y con esa clase empezó una nueva etapa en mi vida.  Me quedé tres años trabajando a tiempo completo ahí y quedé por siempre agradecida con Ana María que fue un ángel para mi, y confió en mi mas de lo que yo misma confiaba. 

No solo me dio una oportunidad y un trabajo, me dio también autoestima y la certeza de que si quiero, puedo. 

martes, 23 de septiembre de 2025

Lienzo en blanco...


 De pie en el malecón, frente al mismo mar que me acompaña cada mañana, el mismo mar que ha visto junto a mi pasar la vida en sus diferentes momentos. Me sorprende notar que pese al fuerte viento que corre hoy y a la neblina que pone la nota nostálgica, el mar está apacible, tranquilo, sereno. Asemeja un lienzo en blanco en el que plasmar un cuadro, un lienzo en el que imaginariamente dibujo mis recuerdos y vivencias del ayer.

Al fondo, la línea del horizonte entre el cielo y el mar, apenas se distingue. Parece que se hubiesen fusionado con una paleta de tonos celestes, grises, verdoso. Miro sin ver, o mejor dicho, miro hacia dentro.  Ahí está la playa en la que solía bañarme cada verano, junto al espigón aquel, el mas largo de todos, que en esa época no albergaba un restaurante y nos permitía llegar hasta la punta para contemplar las estrellas de mar, los erizos, las rocas gigantes en que temerariamente nos tendíamos a tomar el sol, y desde donde podíamos admirar la profundidad del mar.

Mezcla de sentimientos y emociones me embargan y llenan mi ser de nostalgia, alegrías, tristezas, ausencias, pasado, presente,  momentos que se entremezclan en mi interior. Son tantos los recuerdos, tantas las etapas en los que este mismo mar ha sido compañía, consuelo, cómplice y testigo. 

Una lágrima furtiva se asoma, la dejo fluir y la invito a mezclarse con el agua salada de mi mar....

Vuelvo a sonreír, retomo mi camino de regreso contenta, renovada, con nuevos bríos  y con ganas de seguir apreciando lo bella que es la vida.

domingo, 15 de junio de 2025

De paseo por el ayer...


 

Por esas vueltas que da la vida o esas sorpresas que te depara el destino, este año mi nieto ha entrado a estudiar al mismo colegio en el que transcurrió toda mi etapa escolar y del cual egresé en el año 1978.  No había vuelto a entrar hasta hace unos días en que hubo una actuación por el aniversario del colegio,  en la que participó mi nieto.

El, por estar en inicial, asiste al local pequeño que queda al frente, pero la actuación se realizó en el local de los grandes, al que yo asistía y que cada vez que lo llevo o recojo miro desde fuera con cierta mezcla de curiosidad y nostalgia. Y de pronto, ahí estaba yo, parada en el mismo patio en que cada lunes formábamos para entonar el himno nacional y el himno del colegio,  dirigidas por la directora que en lo alto de la escalera solo necesitaba una mirada o un "silencio" para que todo el patio se quedase congelado y estático.

Por un instante mis recuerdos vuelan rápidamente al ayer, y veo a la niña tímida e introvertida que llegó temerosa a las aulas, y que muchas veces soñaba con pedir que la cambien de colegio porque aún no tenía amigas y le parecía muy grande el plantel y muy difícil integrarse.  Veo también a la adolescente,  ya mas segura de si, que odiaba educación física y disfrutaba las clases de letras,  ya con amigas, ya mas sociable y descubriendo que si podía rendir en el colegio.  Por último veo a la jovencita que egresó, con algunos sueños en la mochila dispuesta a vivir la vida.

Las notas del himno del colegio empiezan a sonar en el altoparlante para dar inicio a la actuación y me traen al presente, y ahí estoy yo cantando a viva voz el himno que recuerdo como si hubiera sido ayer que lo entonaba cada semana. Mis ojos se humedecen y mi corazón se emociona. Al llegarle su turno veo a mi nieto salir muy seguro de si, formando parte de una bandita musical en que toca la lira. Nos mira y me obsequia una sonrisa amorosa y feliz, y toca con entusiasmo. Lo aplaudimos con emoción y al salir quiere que le cuente si el colegio ha cambiado y todo lo que sentí de estar de nuevo ahí y así nos vamos recordando y conversando con complicidad.  Empieza una nueva etapa en el camino.

sábado, 17 de mayo de 2025

Paz interior...


 "Reconcíliate con todas las cosas del cielo y de la tierra, cuando te reconcilies con todas las cosas del cielo y de la tierra todo será tu amigo..." 

Era un sábado cualquiera allá por los 80's y la voz grave del Sifu  resonaba en la sala de meditación del templo Shuan Fa, al que asistía como invitada de quien luego se convertiría en mi compañero de vida.  Este pensamiento me impresionó y me  marcó para siempre. Me gustó su aparente sencillez, que luego ante diferentes circunstancias descubrí que de sencilla nada, y que no siempre es fácil vivir esta reconciliación. Pero cuánto ayuda!

Mas adelante, al momento de casarnos, escuché palabras parecidas de una pareja guía que nos dijo:

"Nunca se vayan a dormir sin hablarse. Si tuvieron alguna desavenencia en el día traten de solucionarla antes de acostarse, no es bueno acumular resentimientos". 

No diré que lo conseguimos siempre, pero que lo intentamos lo hicimos y siempre estuvo flotando en el ambiente el consejo en nuestro diario convivir.

Finalmente, y tras la partida de mi esposo, la tanatóloga que me ayudó con mi  duelo nos dijo : 

"Todos deberíamos vivir reconciliados, pues la muerte puede sorprendernos de un momento a otro y al estar así, reconciliados, es mas factible transitar el dolor de la pérdida sin cargar asuntos pendientes".

Ahora que miro en retrospectiva la vida veo lo importante de no acumular resentimientos, de saber resolver las diferencias antes de que se conviertan en brechas insalvables.  Veo también lo sanador para nuestra paz interior que es perdonar y perdonarnos, aceptar y aceptarnos, amar y amarnos.

sábado, 8 de marzo de 2025

En clave murciélago...


 Un post de mi amigo Ernesto,  del blog "Cayado de sándalo", en que recordaba la emoción que despertaba la venida del cartero trajo a mi memoria grandes recuerdos de aquellas épocas.

Cuando yo tenía 10 años de edad, mi hermana mayor migró a Suiza para casarse y establecerse allá.  Con mucha tristeza la vi partir, aunque sin tomar conciencia del cambio radical en mi vida que significaría su partida. A los pocos días de su viaje llegó la primera carta, ver mi nombre en el sobre, escrito de su puño y letra, me emocionó mucho, y me alegró mas palpar el contenido y ver que era gordito. Abrí con ansias el sobre, aunque teniendo cuidado de no romper las estampillas tan bonitas que traía y saqué varias hojas de papel aéreo llenas de su letra. Con cuanto entusiasmo leí todos los pormenores de lo que ella estaba viviendo por allá. E inmediatamente me hice de algunas cuartillas de papel y le respondí contándole de nosotros por acá. Recuerdo el cuidado que ponía para que mi letra quedará clara y ella pudiera entender mi carta. 

Y así las cartas iban y venían llenas de anécdotas, detalles, preguntas mil de mi parte, dudas que no me atrevía a preguntar a nadie acá, confidencias. Esas cartas supieron llenar el vacío que me dejo su ausencia.

También recordé la correspondencia que mantuve con mi mejor amiga cuando teníamos 15 años y su papá la mandó a un colegio internado en otra ciudad. Con cuanta tristeza nos separamos e ideamos como escribirnos sin que los adultos pudieran entender nuestras confidencias, lo hacíamos en clave murciélago, que asigna números a cada letra y así podíamos compartir nuestras respectivas vivencias en ese año que estuvo fuera. Cuanta inocencia pensar que no las podrían descifrar.

Era lindo también atesorar esas estampillas tan bonitas que venían de distintas ciudades, hasta un álbum armé con ellas. Con el tiempo  he podido cultivar muchas amistades intercambiando cartas. Emociona abrir el correo y ver que la respuesta llegó.


martes, 28 de enero de 2025

Malecón de mis recuerdos.....


 
Tengo la suerte de vivir cerca del malecón de Miraflores, (Lima, Perú/ Océano Pacífico) y disfruto mucho el poder ir a pasear, o a sentarme en una banca y contemplar el mar. Siempre me ha cautivado mirar el ir y venir de las olas y escuchar su melodía. Siento que el mar tiene la capacidad de lavar también las heridas del alma y sanarlas.  Perder la mirada en el horizonte y contemplar su inmensidad mientras los pensamientos se diluyen y la mente se aquieta. 

Es un malecón bastante extenso y la vista es espectacular. Recibe muchos visitantes y se puede volar en parapente, practicar aeróbicos, yoga o taichi.     

Hace poco estuve una mañana ahí, sentada en una banca, contemplando el mar. Recordé distintas etapas de mi vida en que he estado ahí. Me vi de niña paseando de la mano de mi hermano mayor, luego de  adolescente, yendo con los amigos del barrio cada tarde de verano a contemplar la puesta de sol y sintiéndome independiente de poder salir sola.

Ha sido testigo de incansables caminatas acompañadas de profundas conversaciones con personas cercanas y muy queridas.  Dudas, confidencias, amoríos, lágrimas y risas.  Cantos a viva voz, alegría desbordante. 






Olas de la mar,

con suave melodía

vienen y se van...

Olas de la mar,

diluyen la tristeza,

calman el dolor...

Olas de la mar,

inundan de alegría

hoy mi caminar...



lunes, 25 de noviembre de 2024

El olor de los recuerdos...


 

Al pasar el otro día por una cafetería cercana,  sentí nítidamente el olor del café recién pasado e inmediatamente mis recuerdos me llevaron a mi mami, quien solía levantarse muy tempranito y sentarse en la oscuridad del comedor a saborear su primer cafecito del día en silencio, pensando, disfrutando,  y toda la casa se llenaba de olor a café.  Otro aroma que inevitablemente me lleva a ella es el de los polvos angel face, aún conservo como un gran tesoro una polvera con su olor.

A mi abuelita siempre la relacionaré con olor a hierba luisa fresca, solía preparar una tetera para después del almuerzo. También la recuerdo por los deliciosos ravioles con que me homenajeaba cada cumpleaños. Mi papá olía a cigarrillo negro sin filtro. La colonia cítrica me hace pensar en el tío Jorge, quien nos acogió en su casa nuestro primer año de casados y solía bañarse en colonia.

El olor a violetas me lleva a una navidad en que recibí como regalo el ansiado frasquito de esencia de violetas  y al abrirlo se me resbaló y se esparció parte del contenido llenando la habitación de su aroma.

El olor a mar me regresa al verano en que pasamos un tiempo en un balneario y en las noches me sentaba en el malecón a escuchar el sonido de las olas y percibir la brisa del mar. Fue el verano en que despedimos a mi hermana Cristi quien se iba a vivir a Suiza.

El olor a vela, a tierra mojada, a limpio, a chocolate, a libro recién abierto, a perfume amaderado, a rompecabezas nuevo, a biblioteca,  tantos aromas que vienen relacionados a determinados momentos y recuerdos. Es impresionante como nuestro cerebro almacena esos aromas y al percibirlos nos remonta al pasado llenándonos de emoción.

martes, 12 de noviembre de 2024

Un día especial...



Hoy ha sido un día muy especial.  Un día como hoy, 11.11. de 1983 celebré mi matrimonio. Fue un viernes al mediodía. Escenas de ese día han acudido hoy  a mi mente cual diapositivas.  Los preparativos, los nervios del momento, la llegada a la iglesia, leer la lectura del amor con voz temblorosa y conteniendo las lágrimas de emoción, las fotos,  la recepción, los saludos, el cariño, la celebración. Todo muy sencillo, muy a nuestro gusto.

Emprendimos este camino muy jóvenes, yo de 21 y el de 27, llenos de amor, planes, ilusiones, propósitos, optimismo y buenas intenciones y estuvimos juntos hasta que a Rolando le tocó partir. 

Formamos una linda familia juntos y aprendimos mucho en ese camino llamado vida. Pasamos momentos hermosos y también difíciles, compartimos alegrías y tristezas, aventuras, responsabilidades, preocupaciones, disgustos, reconciliaciones, acuerdos y desacuerdos. Aprendimos a conocernos, a empezar de nuevo, a ceder, a compartir, a tolerar, a respetar, a perdonar, a perseverar, a apoyarnos mutuamente. 

Miro ahora hacia atrás y me quedo con los momentos hermosos, me quedo con los logros, me quedo con la satisfacción de haber estado juntos hasta el final, me quedo con los años apacibles, me quedo con su amor incondicional. 

Hoy celebro un aniversario mas.



sábado, 27 de julio de 2024

La despensa del cronopio...

 



A inicios de los 70,s, mi hermano mayor abrió una tienda de venta de objetos variados, discos, afiches, tarjetas, correas y otros estilo hippie, y le puso por nombre "La despensa del cronopio". Yo tenía 10 años y me encantaba ir a curiosear la tienda  pero lo que mas despertaba  mi curiosidad era el nombre. Me parecía muy original y trataba de imaginar que significado tendría o que sería ser un cronopio.

Ya de adulta, y aficionada a la lectura, conocí a Julio Cortázar con la lectura de Rayuela,  y luego descubrí un libro suyo titulado Historias de Cronopios y de Famas y por fin supe lo que eran los cronopios. 

Nos dice Cortázar: 

Un cronopio es un dibujo fuera del margen o un poema sin rima; es decir, algo que se sale completamente de los parámetros y los registros formales y que va a contracorriente de las tendencias y las normas convencionales.  Son criaturas que se destacan por su gran sensibilidad que les vuelve apasionados de la música, la naturaleza y el arte en general. Otro rasgo identitario de estos personajes es su comportamiento espontáneo: no se dejan llevar por las tendencias y todo lo que hacen está regulado (o impulsado) por sus propias creencias y sueños. Son además desordenados y suelen pensar en positivo. 

«No es fácil ser cronopio. Lo sé por razones profundas, por haber tratado de serlo a lo largo de mi vida; conozco los fracasos, las renuncias y las traiciones.  Ser cronopio es contrapelo, contraluz, contranovela, contradanza, contratodo, contrabajo, contrafagote, contra y recontra cada día contra cada cosa que los demás aceptan y que tiene fuerza de ley. «


Flor y cronopio

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz. la flor piensa: "Es como una flor"

Conservación de los recuerdos

Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: “Excursión a Quilmes”, o: “Frank Sinatra”.

Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: “No vayas a lastimarte”, y también: “Cuidado con los escalones”. Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

domingo, 23 de junio de 2024

Unidos al cantar...


 

El lunes pasado estaba en el ensayo del coro como cada semana y me puse a pensar en como ha pasado el tiempo desde que empecé a cantar. Fue en el año 2007 que me animé a formar parte del coro venciendo mi timidez y el temor a no estar a la altura. 

Fue la mejor decisión que pude tomar, cantar en grupo es alimento para el espíritu, llena el corazón de alegría y energía, y descarga el peso de las preocupaciones y sinsabores del día a día. Ocurre muchas veces que uno llega al ensayo medio decaído y sale recompuesto y con nuevos bríos. 

Este año, el coro cumple 20 años de su formación, y durante este tiempo son muchas las personas que han pasado por ahí, unos van y vienen, otros permanecen.  

Pero hay un buen grupo de "caseritos" que siempre está y entre los que se ha formado un vínculo muy especial de amistad, compañerismo, solidaridad, unión. Nos hemos acompañado en momentos duros y en momentos felices.

Creo que algo que nos acercó muchísimo fue la pandemia. En una época en que todos vivíamos encerrados, atemorizados, aislados, preocupados, sin poder ver a nadie, mucho menos reunirnos para ensayar, nuestra directora tuvo la brillante idea de convocarnos por zoom cada semana como si asistiéramos al ensayo. Gracias a su fuerza e iniciativa tuvimos nuestro momento de encuentro semanal. 

Y la computadora o el celular se convirtieron en nuestra ventana de salida. Un motivo para arreglarnos y conectarnos a compartir preocupaciones, dudas, sentires, canciones, tristezas, temores, alegrías, esperanzas. Muchos vínculos se cimentaron y se creó una mística de grupo muy especial que nos mantiene unidos en el canto y la amistad.


jueves, 6 de junio de 2024

Una tarde especial...


 

Es sábado por la tarde, todos han salido de casa, estoy sola y me provoca sentarme a pintar.  Saco mi libro de mandalas, mis colores y me instalo cómodamente en la mesa. Decido acompañar el momento con un cortadito y música.  Todo parece indicar que será una tarde apacible.

Tomo unos sorbos de café, elijo un color y empiezo a colorear a la par que la música empieza a sonar. He elegido una lista de mis canciones favoritas y las pongo en modo aleatorio pues me gusta dejarme sorprender. Hay canciones de todas las épocas y todas tienen en común que en su momento han sido especiales y guardan gratos recuerdos.

Vuelvo a revivir algunos de esos momentos, se agolpan en mi interior la nostalgia, la emoción, la melancolía. Desfilan por mi cabeza como si se tratase de escenas de alguna película muchas veces vista, tardes compartidas en grata compañía, sendas conversaciones, largas caminatas, emociones intensas, sueños y anhelos, amor y desamor, perdón y reconciliación, comprensión y aceptación.   

Canciones cantadas a viva voz, otras tarareadas en voz bajita. Es la magia de la música capaz de despertar emociones, sentimientos, recuerdos y hacernos vibrar.

El pintar ha tomado un rol secundario, coloreo en forma automática cambiando de color instintivamente, ya sin pensar. Fluye la música, fluye la pintura, fluyen también algunas lágrimas por mis mejillas, y no me perturban, agradezco que me ayuden a apaciguar mi interior. He aprendido que es mejor dejarlas salir.  

Se termina el café, la tarde va llegando a su fin.  Apago la música, guardo mis pinturas, lavo mi taza. Cierro los ojos brevemente y descanso agradecida de haber pasado una tarde especial.  

viernes, 31 de mayo de 2024

Mañana será otro día...


 

...es una frase que utilizaba mi mamá con frecuencia. Sea que quisiera darle ánimos a alguien que se sintiera agobiado por alguna preocupación, o que se lo dijera a si misma cuando algún problema la atormentaba  sin lograr hallarle solución. Se echaba el problema a las espaldas y dejaba de pensar en él ( o por lo menos lo intentaba) y confiaba en que el mañana lo resolvería.

Y muchas veces sucedía así, pues muchos de nuestros problemas se originan en nuestros pensamientos, en nuestros temores, en nuestras creencias,  y nuestra mente los empodera y hace que el panorama se vea cada vez mas oscuro y de más difícil solución.  

En cambio al dejar de pensar en lo que nos preocupa o intentar restarle importancia, vemos luego que no era tan grave como parecía, o que en todo caso fue algo con lo que si pudimos lidiar. Pero para lograr esto hemos de respirar profundo, calmarnos , serenarnos, y confiar.

Otra de sus frases bandera era "el golpe avisa".  La usaba para darse ánimos al emprender un nuevo proyecto o tomar un nuevo camino. Estaba convencida que para lograr algo hay que atreverse y tenía una fuerza y empuje admirables. Pienso que era una luchadora.

Ambas frases me acompañan siempre, y me escucho muchas veces a mi misma aplicándomelas,  o  diciéndoselas a otra persona que necesita escuchar algo así. Es también una forma natural de tener a mi mamá siempre conmigo, como si fuese ella quien me da el consejo y me acompaña y anima.

viernes, 24 de mayo de 2024

Una ceremonia especial...


 El 1° de noviembre pasado recibí una invitación para asistir a una ceremonia de cacao. Me invitó Ele, la tanatóloga que me acompañó en mi proceso de duelo tras la muerte de mi esposo. 

Con ella aprendí que toda pérdida conlleva un duelo, no solo la pérdida física de un ser amado.  Fue ella quien me ayudó a aceptar lo que había sucedido y me explicó que cada duelo es único y especial, y que es importante sentirlo y transitarlo.  Ella misma me enseñó que es bueno llorar, y lo hice cada vez que lo necesité. Dijo que no hay un plazo determinado para el duelo y que eso depende de cada persona y que debemos aceptarlo y respetarlo.

Ella tuvo la idea de organizar esta ceremonia de cacao para conmemorar 5 años de labor  e invitó a aquellos que había  acompañado en sus procesos de duelo en los últimos meses. Asistimos 10 personas en total. No nos conocíamos entre nosotros, nuestro nexo era Ele. Todos llegamos con nuestra mochila pesada, llena de tristeza, dolor, desconsuelo, incertidumbre, pesar.  Quizás albergábamos la esperanza de que Ele sacará una varita mágica y nos librará de tanta tristeza.

Nos invitaron a sentarnos en cojines alrededor del cacao, y cada quien llevó un retrato o un objeto que le recordara a su ser querido. Así en círculo hicimos una meditación y mientras Florencia nos explicaba la ceremonia fuimos compartiendo el cacao junto con frutos secos.  Y el ambiente se fue aligerando, el silencio inicial se fue disipando, y empezamos a compartir nuestros testimonios y nos brindamos contención y comprensión y dejamos de ser extraños para ser parte de una comunidad, una comunidad de dolientes. 

Nos enseñaron también un cántico que entonamos en grupo una y otra vez  y que creó un ambiente místico. Un cántico sencillo que nos explicaron utilizan en algunas culturas para acompañar el tránsito de las almas a la otra vida. Se aligeraron las penas, se descargaron las mochilas, y al finalizar todos nos despedimos con grandes abrazos y con la tranquilidad de no estar solos en el proceso. Después de ese día, ese canto  acompaña muchas de mis caminatas, me llena de paz y esperanza.

miércoles, 8 de mayo de 2024

Retazos de infancia...

* En la foto, estamos Cristi y yo en las escaleras del edificio de mi infancia. Yo soy la  del triciclo.

En el taller de escritura nos dejaron la tarea de escribir cada día, durante una semana, algún recuerdo de infancia. No hice mas que leer la indicación y ya mi mente estaba instalada en esa época, y me costaba pensar en otra cosa. Se agolpaban en mi cabeza recuerdos de lo mas variados. 

 El primero de todos, el olor de la hierba luisa del jardín de mi abuelita, mamama,  que me encargaba cosechar para poner a hervir para el almuerzo. El olor del perfume de violetas. El sabor dulce de los capulíes que recogía cada vez que debía bajar al jardín. Los nísperos que caían maduros del árbol. Los ravioles que preparaba mamama por mi cumpleaños. El plátano con leche, azúcar y canela que tomabamos al lonche. 

Los domingos que esperaba con ansías para recibir la visita de papá y mamá. Los paseos a la Herradura con ellos para pasar por el tunel y pedir un deseo.  Las tardes en que los iba a visitar. El olor de los polvos Angel Face que usaba mi mamá. 

Mamama mirándome desde la cocina mientras yo esperaba en la puerta del edificio que llegue la movilidad para llevarme al colegio. Los paseos al "prado" que solía hacer con papapa, tomados de la mano.  Las tardes paseando en mi triciclo por la entrada del edificio.  El día que desde la movilidad vi caer por las escaleras a mi abuelita y me fui llorando al colegio. 

El disco de Topo Gigio que me regaló mi hermana Cristi por mi cumpleaños. Los rompecabezas que amaba armar.  Los libros que leía con entusiasmo y que me llevaban de paseo a tantos lugares. El pavo que criaba mamama en la azotea para la navidad, y que me asustaba cada vez que debía subir a recoger la ropa. 

Acompañar a Cristi a pasear o  comprar y admirarla interiormente. Las largas horas que pasaba echada en el sofa de la sala imaginando que podía caminar por los muritos del techo. Las tardes sentada con mamama aprendiendo a tejer y bordar. La ropita que con tanto ahínco le tejía a crochet a mi muñeca.

El día que mi hermano Gastón se casó y yo asistí a su boda con mi vestido de primera comunión. El verano que alquilamos una casita en el balneario de Naplo y pude aprender a nadar. La tristeza infinita cuando Cristi viajó a Suiza para casarse y quedarse a vivir allá. La llegada de Hansi, el canario que vino a vivir a nuestra casa luego que el novio de Cristi regresó a Suiza. La felicidad que sentí cuando fuimos a vivir juntos mamama,  yo, papá y mamá. 

Tantos sentimientos juntos, tantos recuerdos, tantas tristezas, alegrías, añoranzas, ausencias y pequeños acontecimientos que estaban dormidos en mi corazón y que en esos días cobraron protagonismo y me dieron la oportunidad de acariciar a mi niña interior y decirle que ahora todo está bien.

Recordarlos, escribirlos, procesarlos, sanarlos, compartirlos fue importante, fue bueno, fue intenso, fue reconciliador.


jueves, 16 de mayo de 2019

De paseo por el prado...


Recibí el otro día la llamada de mi sobrina preguntándome si tenia planes para el día siguiente pues planeaba ir de paseo con la familia y me invitaba a acompañarlos.

Hice un paréntesis mental y evalué lo que tenía pendiente versus un día en la naturaleza y como por arte de magia viajé a través del tiempo, sentí la mano cálida de papapa envolviendo mi mano pequeña de niña, vi sus ojos traviesos y escuché su voz proponiéndome "vamos de paseo por el prado? " Era su manera de invitarme a pasear al parque y cada paseo, acompañada de sus historias, era un gran acontecimiento. 

Este recuerdo fue el empujoncito final que me convenció de aceptar la invitación de mi sobrina y en verdad que pase un lindo día de paseo por el prado...

domingo, 28 de octubre de 2018

Tastadura ve la luz...


Asdfg, ñlkjh, se agolpan las letras entremezcladas en el teclado, qwert, poiuy, y no saben si escribir en alemán o en castellano.  Quieren crear su propio lenguaje, pugnan entre ellas por salir y de pronto "tastadura" ve la luz. Emerge soñolienta y nos preguntamos asombrados:

¿Qué dijo?
¿Qué es?
¿Qué significa?

Pues es lo que es. ¿No entiendes? Está clarísimo! Es lo que surge al pensar Tastatur (teclado en alemán) y expresarlo en español. Tastadura = teclado.

Y eso me lleva de pronto a un viaje por el tiempo, me voy a los 80's, época en la que aprendía mecanografía y taquigrafía y por otro lado estudiaba con ahínco el idioma alemán.  

Recuerdo que siempre me cuestionaba si la taquigrafía funcionaría igual en alemán, y si lograría transcribir esos símbolos al teclearlos en la antigua máquina de escribir mecánica Remington en la que con fuerza aporreábamos las teclas cubiertas con cinta, aprendiendo a desarrollar destreza y velocidad.

El aprendizaje del alemán me entusiasmaba mucho, me acercaba al sueño de migrar a Suiza donde vivía ya mi hermana y así lo teníamos planeado.  Pero la vida, cuando no!, siempre con sus vericuetos y sus travesuras, hizo una alianza con el amor y reemplazó mis sueños de migrante por los de formar una familia y acá me quedé.

Nunca imaginé que muchos años después el que migraría a Alemania sería mi hijo, y que 11 años viviendo allá propiciarían que en nuestras tertulias telefónicas surjan del teclado imaginario palabras con nombre propio, mezcla de su castellano guardado entre paréntesis y de mi alemán albergado en algún rincón del ayer...


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