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jueves, 30 de octubre de 2025

Conversaciones profundas...


 En una de esas conversaciones especiales que solemos tener mi pequeño nieto y yo, hablábamos de quererse a uno mismo. Siempre le digo lo especial que es, que él vale mucho y que lo amamos un montón.

Le conté lo importante que es valorarse uno mismo, aceptarse, tratarse con respeto  y amarse. Son cosas que he aprendido con el pasar de los años, y que ahora se  conoce la importancia de tener una buena  autoestima, lo cual facilita el tránsito por la vida y sus intrincados caminos, nos da confianza y seguridad y la capacidad de resolver las distintas situaciones que se nos presentan.

Me preguntó cuánto me amaba a mi misma y yo abrí mis brazos y le dije que así de grande. 

El abrió a su vez sus bracitos y me dijo: 

-yo me amo más Oma, mira, así de grande. 

Luego se puso pensativo y me susurró : 

-pero cuando estoy enojado no me amo.

Enseguida me miró a los ojos con esa mirada intensa que tiene  y me preguntó:

- cuando yo estoy enojado también me amas? 

Lo miré  y le dije:

-Siempre te amo. Cuando estás enojado te amo y quisiera ayudarte a encontrar calma.  Cuando estás triste te amo y quisiera lograr que sonrías.  Cuando tienes miedo te amo y quisiera ayudarte a superar tus temores y cuando estás contento te amo y comparto tu felicidad .  Todos transitamos estas emociones pero son pasajeras. El truco es aceptarlas , aprender a procesarlas y no quedarnos en ellas. Tu esencia no cambia.

Me miró contento, con esa carita de que ya terminó la conversación y luego me dijo:

Oma, vamos a jugar?

sábado, 29 de marzo de 2025

Semillas...


 

Asistí en días pasados a una graduación de sanadoras energéticas. Fue muy emotiva, compartieron testimonios, aprendizajes, proyectos, vivencias, experiencias, y también  un cuento de Jorge Bucay que me gustó mucho. Se los comparto:

Sueños de semilla

"En el silencio de mi reflexión percibo todo mi mundo interno como si fuera una semilla, de alguna manera pequeña e insignificante pero también pletórica de potencialidades. Y veo en sus entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia vida en proceso de desarrollo.

En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después.  Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar. Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol.

Y tantas son las semillas como son los sueños secretos. Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, morir como semillas… para convertirse en árboles.

Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla.

Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos.

Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta. Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez cegadora.

Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos…

Y un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro.

Nada hay que temer… una sabiduría interior las acompaña… porque cada semilla sabe… cómo llegar a ser árbol…"

sábado, 27 de julio de 2024

La despensa del cronopio...

 



A inicios de los 70,s, mi hermano mayor abrió una tienda de venta de objetos variados, discos, afiches, tarjetas, correas y otros estilo hippie, y le puso por nombre "La despensa del cronopio". Yo tenía 10 años y me encantaba ir a curiosear la tienda  pero lo que mas despertaba  mi curiosidad era el nombre. Me parecía muy original y trataba de imaginar que significado tendría o que sería ser un cronopio.

Ya de adulta, y aficionada a la lectura, conocí a Julio Cortázar con la lectura de Rayuela,  y luego descubrí un libro suyo titulado Historias de Cronopios y de Famas y por fin supe lo que eran los cronopios. 

Nos dice Cortázar: 

Un cronopio es un dibujo fuera del margen o un poema sin rima; es decir, algo que se sale completamente de los parámetros y los registros formales y que va a contracorriente de las tendencias y las normas convencionales.  Son criaturas que se destacan por su gran sensibilidad que les vuelve apasionados de la música, la naturaleza y el arte en general. Otro rasgo identitario de estos personajes es su comportamiento espontáneo: no se dejan llevar por las tendencias y todo lo que hacen está regulado (o impulsado) por sus propias creencias y sueños. Son además desordenados y suelen pensar en positivo. 

«No es fácil ser cronopio. Lo sé por razones profundas, por haber tratado de serlo a lo largo de mi vida; conozco los fracasos, las renuncias y las traiciones.  Ser cronopio es contrapelo, contraluz, contranovela, contradanza, contratodo, contrabajo, contrafagote, contra y recontra cada día contra cada cosa que los demás aceptan y que tiene fuerza de ley. «


Flor y cronopio

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz. la flor piensa: "Es como una flor"

Conservación de los recuerdos

Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: “Excursión a Quilmes”, o: “Frank Sinatra”.

Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: “No vayas a lastimarte”, y también: “Cuidado con los escalones”. Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

lunes, 3 de octubre de 2016

Perder y así ganar...


Paseaba Nasrudin cuando se encontró con un hombre sentado al borde de un camino, con aire de completa desolación.

-¿Qué te preocupa?, quiso saber.

-Hermano mío, no existe nada interesante en mi vida. Tengo dinero suficiente como para no tener que trabajar, y estaba viajando para ver si encontraba alguna cosa curiosa en el mundo. Sin embargo, todas las personas que encontré no tienen nada de nuevo para decirme, y solo consiguen aumentar mi tedio.

Al momento Nasrudin agarró la maleta del hombre y salió corriendo por el camino. Como conocía la región, rápidamente consiguió distanciarse de él, tomando atajos por campos y colinas.

Cuando se distanció bastante, colocó de nuevo la maleta en mitad de la ruta por donde el viajero tendría que pasar, y se escondió detrás de una roca. Media hora después el hombre apareció, sintiéndose más deprimido que nunca por haber encontrado a un ladrón.

En cuanto vio la maleta corrió hacia ella y la abrió, anhelante.  Al ver que el contenido estaba intacto, elevó sus ojos hacia el cielo con alegría y agradeció al Señor por la vida.

"Ciertas personas solo entienden el sabor de la felicidad cuando consiguen perderla", pensó Nasrudin, contemplando la escena.


La felicidad
se encuentra dentro tuyo
déjala fluir...

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Mirar sin ver...


Cuentan de un célebre maestro que ordenó a uno de sus discípulos que buscara un gato negro con la cola blanca, si quería seguir siendo su discípulo.

El joven se lanzó a la búsqueda. Vio gatos negros con cola negra, gatos blancos con cola blanca, y gatos mezcla de colores. Pasaron los días y vio cientos de gatos en la ciudad, pero no pasó ante sus ojos un solo gato negro con la cola blanca como le pedía el maestro.

Cansado ya, volvió a su maestro y le confesó su fracaso. El maestro, mientras le escuchaba, acariciaba al gato de la escuela. 
Cuando el joven terminó de hablar, se fijó de repente en el gato que acariciaba su maestro: ¡era negro y tenía la cola blanca! Mil veces lo había visto en la escuela , pero nunca se había fijado en él...

sábado, 13 de junio de 2015

En fila india...


Dicen por ahí que los hombres caminamos por la faz de la Tierra en fila india, cargando cada uno con una bolsa delante y otra detrás.
En la bolsa delantera ponemos nuestras virtudes. En la trasera guardamos todos nuestros defectos.
Por eso, durante nuestro viaje por la vida, mantenemos la mirada fija en las virtudes que llevamos atadas a nuestro pecho. Al mismo tiempo, escrutamos sin piedad en la espalda del compañero de adelante, todos los defectos que tiene.
Y nos creemos mejores que él, sin darnos cuenta de que la persona que llevamos detrás está pensando exactamente lo mismo de nosotros.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Confiar como niños...


En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sin preocupación sobre una laguna congelada.  De repente el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua.
El otro agarró una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron:
"¿Cómo lo hizo? El hielo estaba muy grueso y es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas...".
En ese instante apareció un anciano y con una sonrisa dijo:
"Yo sé cómo lo hizo".
"¿Cómo?" , le preguntaron.
"No había nadie cerca que le dijera que no podía hacerlo".
Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr.

martes, 7 de enero de 2014

Estrenando el 2014...

Una vez más nos encontramos al inicio de un nuevo año, y este cambio invariablemente nos lleva a dos cosas: analizar cómo terminó el anterior, y cuáles serán nuestras metas para el que se inicia.

Yo espero poder vivir con entusiasmo cada día, no perder la curiosidad por lo novedoso y poder disfrutar de lo cotidiano a plenitud.
Ser no solo espectadora sino parte activa en la vida, sembrar hermosas semillas de confianza y esperanza a  mi alrededor,  y sentir alegría en el corazón.
Permitir a mi niña interior ser creativa y participar de mis actividades,  mimarla, quererla  y apoyarla en sus apariciones y travesuras.
Cantar,  bailar, pintar, pasear, pensar, escribir, leer, trabajar, amar, acompañar, abrazar, consolar, engreír, descansar,  respetar,  comprender, perdonar,  alentar,  sonreír, vivir…

Quisiera también compartir este hermoso escrito de Anthony de Mello llamado “Dios y su creación”:

Los hindúes han creado una encantadora imagen para describir la relación entre Dios y su Creación. Dios “danza” su Creación. Él es su bailarín; su Creación es la danza. La danza es diferente del bailarín; y, sin embargo, no tiene existencia posible con independencia de Él.
No es algo que se pueda encerrar en una caja y llevárselo a casa. En el momento en que el bailarín se detiene, la danza deja de existir. En su búsqueda de Dios, el hombre piensa demasiado, reflexiona demasiado, habla demasiado. Incluso cuando contempla esta danza que llamamos Creación, está todo el tiempo pensando, hablando (consigo mismo o con los demás), reflexionando, analizando, filosofando.
Palabras, palabras, palabras… Ruido, ruido, ruido…

Guarda silencio y mira la danza. Sencillamente, mira: una estrella, una flor, una hoja marchita, un pájaro, una piedra… Cualquier fragmento de danza sirve. Mira. Escucha. Huele. Toca. Saborea. Y seguramente no tardarás en verle a Él, al bailarín en persona.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Almuerzo con Dios




Un niño pequeño quería conocer a Dios; sabía que era un largo viaje hasta donde Dios vive, así que empacó su maleta con pastelillos y refrescos, y empezó su jornada.
Cuando había caminado como tres cuadras, se encontró con una mujer anciana sentada en el parque, contemplando algunas palomas.  El niño se sentó junto a ella y abrió su maleta. 
Estaba a punto de beber su refresco, cuando notó que la anciana parecía hambrienta, así que le ofreció un pastelillo.
Ella agradecida aceptó el pastelillo y sonrió al niño. Su sonrisa era muy bella, tanto que el niño quería verla de nuevo, así que le ofreció uno de sus refrescos.
De nuevo ella le sonrió. ¡El niño estaba encantado!
El se quedó toda la tarde comiendo y sonriendo, pero ninguno de los dos dijo  una sola palabra. 

Al caer la tarde, el niño se percató de lo cansado que estaba, se levantó para irse, pero antes de seguir sobre sus pasos, dio vuelta atrás, corrió hacia la anciana y le dio un abrazo.
Ella, después de abrazarlo le dio la más grande sonrisa de su vida.

Cuando el niño llegó a su casa, abrió la puerta y saludó a su madre. Ella estaba sorprendida por la cara de felicidad que traía. Entonces le preguntó:
-Hijo, ¿qué hiciste hoy que te hizo tan feliz?
El niño contestó:
-¡Hoy almorcé con Dios!...
Y antes de que su madre contestara algo, añadió: -¿Y sabes qué? ¡Tiene la sonrisa más hermosa que he visto!

Mientras tanto, la anciana, también radiante de felicidad, regresó a su casa. Su hijo se quedó sorprendido por la expresión de paz en su cara, y preguntó:
-Mamá, ¿qué hiciste hoy que te ha puesto tan feliz? La anciana contestó:
-¡Comí con Dios en el parque!... Y antes de que su hijo respondiera, añadió:
-¿Y sabes? ¡Es más joven de lo que pensaba!

martes, 3 de septiembre de 2013

La semilla


Había una vez un hombre muy pobre a quien arrestaron por robar una pipa vieja.

Una vez en la cárcel, tanto los jueces como los carceleros se olvidaron de él y pasó mucho tiempo sin que se lo juzgara. De manera que empezó a pensar en cómo podría salir de allí.

 Como por la fuerza no podía escapar, pensó en algún truco que le permitiera recuperar la libertad. Así que un día llamó al carcelero y le dijo que lo llevara ante el rey.

— ¿Y para qué quieres tú ver al rey? —le preguntó el carcelero.

— Porque tengo un tesoro muy valioso para él —respondió el preso.
Entonces lo llevaron hasta la sala del trono.

— ¿Cuál es ese tesoro tan importante que tienes para mí? —dijo el rey.

En ese momento, el preso sacó un pañuelo de su bolsillo, lo abrió y le mostró al monarca una semilla.

— Su majestad, esta semilla es muy especial. Si la planta una persona honrada, que nunca haya robado ni mentido, crecerá de ella un peral en el que madurarán peras de oro. Si no es así, el peral sólo ofrecerá las peras de siempre. Así que te la ofrezco a tí, que seguramente nunca has robado ni engañado a nadie — explicó el preso mientras hacía una reverencia.

— ¡Vaya! —exclamó el rey, que recordó que una vez cuando era pequeño había robado una moneda de oro a su madre y rehusó el ofrecimiento.

— Bien, que la plante vuestro canciller, entonces —dijo el preso.

— ¡Vaya! —exclamó también el canciller, que se dejaba corromper fácilmente.

— Que lo intente entonces el comandante del ejército real —propuso el preso.

— Pero yo no sirvo para jardinero —se excusó el comandante, que solía reducir la paga de sus soldados para engrosar las monedas de su bolsillo.

— Entonces, que lo haga el juez —sugirió el preso.

Pero tampoco el juez quiso plantar la semilla, porque sus veredictos solían depender de los sobornos que recibía.

Ante tantas negativas, el preso dijo:

— Todos vosotros, aunque tengáis cargos importantes, robáis, mentís y engañáis y no por eso estáis en la cárcel. Y yo, que robé tan sólo una pipa vieja, debo seguir encerrado.
El rey comprendió su argumento y ordenó que lo dejarán en libertad.

martes, 16 de julio de 2013

Una como tantas...


Podría decirse que desde el instante mismo en que se formó, sintió que era muy especial. En realidad  era una más entre muchísimas, todas apretaditas en ese interior suave y oscuro, luchando por obtener su propio espacio, y sin saber bien qué pasaría luego. Pero su intuición le decía que por muchas cosas que ocurrieran ella de alguna manera destacaría. Y así fue creciendo y poniéndose redondita y compacta, incluso sentía que aquella sustancia gelatinosa que la recubría como suave vestimenta era más brillante que la del resto.  Apretujada entre las demás pero sintiendo que destacaba, y sin prestar atención a las otras que la querían convencer de que eso era todo y que jamás saldrían de la cueva seguía  con atención cada movimiento y cada cambio ocurrido en ese interior sumido en las penumbras.
Las otras percibían que ella se sabía especial y empezaban a murmurar y apartarse un poquito de ella, pensando que era una ilusa al creer que podía haber algo más. Y así pasaban los días, y la cueva en que habitaban se  hacía más grande y ellas seguían aumentando en cantidad y tamaño, prácticamente no quedaba un espacio libre en este interior pues ya sumaban medio millar.

Un  día sintieron que algo movía toda la cueva y que ésta se abría y se separaba en dos quedando todas ellas al descubierto, cegadas y maravilladas al sentir la luz que las inundaba.  Esto causó gran confusión y revuelo, los comentarios no cesaban, y el temor se hizo presa de la mayoría. Algunas se cayeron, otras se desmayaron o  rodaron  y  se extraviaron, pero ella se concentró para brillar más y para hacerse notar y consiguió ser una de las elegidas.  Y fue así que le dieron un baño y masaje profundo, la secaron al sol, la frotaron con arena y luego la cubrieron con las mejores tierras,  la alimentaron con vitaminas abundantes y la bañaron  con frecuencia hasta que tuvo la dicha de comprobar que crecía y se desarrollaba y poco a poco se iba convirtiendo en una hermosa planta de papaya dispuesta a dar los mejores frutos.

Deja tu huella
en tu corto paseo
por este mundo...

Soñadora

viernes, 3 de mayo de 2013

Tan solo un copo de nieve....


- ¿Cuánto pesa un copo de nieve? - le preguntó un colibrí a una paloma.

- Nada- fue la respuesta.

- Me  parece que estás equivocada. El otro día me posé sobre la rama de un pino, cerca de su tronco. Hacía frío y comenzó a nevar suavemente. Como no tenía nada que hacer, empecé a contar los copos que caían sobre la rama. Había contado exactamente 3742 copos, hasta que cayó el siguiente, sin peso alguno, como tú dices, y quebró la rama.

Dicho esto, el colibrí levantó el vuelo.

Entonces la paloma se puso a reflexionar, luego dijo:


"Quizás tan solo sea necesaria la colaboración de una persona más, para que la
 solidaridad se abra camino en el mundo".

Kurt   Kauner



lunes, 12 de noviembre de 2012

Y comieron de un plato.....


....perro, pericote y gato.

En días pasados se celebró el día de San Martín de Porres, santo limeño muy querido y venerado en Perú.  Y hoy quiero compartir con ustedes uno de sus milagros más conocidos, muy simpático por cierto, narrado en las Tradiciones Peruanas de don Ricardo Palma como sigue a continuación:

Nuestro paisano Martín de Porres, en vida y después de muerto, hizo milagros por mayor. Hacía milagros con la facilidad con que otros hacen versos.Fray Martín de Porres tuvo especial predilección por los pericotes, incómodos huéspedes que campaban, como moros sin señor, en celdas, cocina y refectorio del convento en que  nuestro lego desempeñaba las funciones de enfermero.

Aburridos los frailes con la invasión de roedores, inventaron diversas trampas para cazarlos, lo que rarísima vez lograban. Fray Martín puso también en la enfermería una ratonera, y un ratonzuelo bisoño, atraído por el tufillo del queso, se dejó atrapar en ella. Libertolo el lego y colocándolo en la palma de la mano, le dijo:
-Váyase, hermanito, y diga a sus compañeros que no sean molestos ni nocivos en las celdas; que se vayan a vivir en la huerta, y que yo cuidaré de llevarles alimento cada día.
El embajador cumplió con la embajada, y desde ese momento la ratonil muchitanga abandonó claustros y se trasladó a la huerta. Por supuesto que fray Martín los visitó todas las mañanas, llevando un cesto de desperdicios o provisiones, y que los pericotes acudían como llamados con campanilla.
Mantenía en su celda nuestro buen lego un perro y un gato, y había logrado que ambos animales viviesen en fraternal concordia. Y tanto que comían juntos en la misma escudilla o plato.
Mirábalos una tarde comer en sana paz, cuando de pronto el perro gruñó y encrespose el gato. Era que un ratón, atraído por el olorcillo de la vianda, había osado asomar el hocico fuera de su agujero. Descubriolo fray Martín, y volviéndose hacia perro y gato, les dijo:
-Cálmense, criaturas del Señor, cálmense.
Acercose en seguida al agujero del muro, y dijo:
-Salga sin cuidado, hermano pericote. Paréceme que tiene necesidad de comer; apropíncuese, que no le harán daño.
Y dirigiéndose a los otros dos animales, añadió:
-Vaya, hijos, denle siempre un lugarcito al convidado, que Dios da para los tres.
Y el ratón, sin hacerse de rogar, aceptó el convite, y desde ese día comió en amor y compaña con perro y gato.

viernes, 19 de octubre de 2012

Todo pasa...



Cuentan que un guardia del rey solía vanagloriarse diciendo que él podía conseguir todo lo que el rey quisiera. Un día, el rey quiso darle una lección pidiéndole algo imposible: un anillo que convirtiera a las personas tristes en felices y, viceversa, a las felices en tristes.  El guardia aceptó el encargo.

Salió a buscar el anillo por todo el reino y sus confines, pero no encontró nada. Cuando había pasado seis meses y se  vencía el plazo para entregar el anillo, un niño lo encontró muy triste y le preguntó qué le pasaba. El guardia le explicó su problema y el niño le entregó un anillo que tenía una inscripción. El guardia la leyó y pasó , de estar deprimido, a estar muy feliz.

Al día siguiente fue al palacio para entregar el anillo. El rey pensaba explicarle cuáles eran sus verdaderas intenciones al haberle dado ese encargo.  El monarca estaba feliz, sentado en una sala  con su séquito y admirando sus posesiones, cuando el guardia se le acercó y le entregó el anillo.  

El rey leyó la inscripción, miró a su alrededor, y se puso muy triste. ¿Qué decía el anillo?


"Esto también pasará".

sábado, 11 de agosto de 2012

Como el lápiz...


Un precioso lápiz estaba destinado a uno de los dibujantes más importantes del país.  Su creador, un experto fabricante de lápices, mientras lo introducía en su hermoso estuche, decidió darle algunos consejos.

Escucha lo que te voy a decir  y no lo olvides nunca:
Hay  5 cosas que debes saber antes que te envíe a tu destino. Recuérdalas siempre si quieres estar a la altura del personaje para el que has sido fabricado.

1. Harás cosas maravillosas, pero solo si te dejas sostener y guiar por la mano de él.
2. Experimentarás el dolor en algunas ocasiones en que te saquen punta, pero será necesario para que cada vez dibujes mejor.
3. Cometerás errores, pero tendrás un borrador para corregirlos.
4. La parte más importante de tí es la que llevas dentro, no la destruyas haciendo mal uso de ella.
5. En cualquier superficie que seas usado, dejarás tu marca, no importan las circunstancias o las condiciones, no te resistas. Sé dócil en las manos del artista y con tu huella colaborarás en su gloria.

El lápiz le prometió recordar y cumplir estas cinco cosas  y le aseguró que desde ese momento tenía un firme y claro propósito.
Ahora pongámonos en el lugar del lápiz y dejemos que estos cinco consejos florezcan en nuestro propio corazón.

martes, 13 de diciembre de 2011

Ojos que no quieren ver...

Cuentan que un hombre se perdió en el desierto.

Y mas tarde, refiriendo de su experiencia a sus amigos, les contó cómo, absolutamente desesperado, se había puesto de rodillas y había implorado la ayuda de Dios.

“¿Y respondió Dios a tus plegarias?”, le preguntaron.

“Oh, no. Antes de que El pudiera hacerlo apareció un explorador y me indicó el camino”.



Cuento de Anthony de Mello

jueves, 17 de noviembre de 2011

El rey de casi todo...

El rey de casi-Todo tenía casi todo. Tenía tierras, ejércitos y tenía mucho oro. Pero el rey no estaba satisfecho con el casi-Todo. Él quería Todo.



Era lógico. Quería Todas las tierras. Quería Todos los ejércitos del Mundo. Y quería Todo el oro que hubiese. Entonces, mandó a sus soldados a por Todo.


Así fueron conquistadas más tierras. Otros ejércitos fueron dominados, y en sus cofres ya no cabía tanto oro. Pero el rey todavía no tenía Todo. Seguía siendo el rey de casi-Todo. Por eso, quiso más y más.


Quiso las flores, los frutos y los pájaros. Quiso las estrellas y el Sol. Flores, frutos y pájaros le fueron traídos. Se apresaron las estrellas y el Sol también perdió su libertad en sus dominios.




Pero el rey todavía no tenía Todo. Porque teniendo las flores, no podía quitarles la belleza y el perfume. Teniendo los frutos, no podía quitarles el sabor. Teniendo los pájaros, no pudo quitarles el canto. Teniendo las estrellas y el Sol, no podía quitarles la luz. El rey era aún el rey de casi-Todo. Y se puso triste.


Muy triste. Sus reinos eran ahora muy feos. No había flores ni frutos. La noche no tenía estrellas y el día no tenía Sol. Entonces el rey de casi-Todo no quiso nada más.


Devolvió las flores a los campos y ordenó que se entregasen las tierras conquistadas.



Soltó a los pájaros y mandó que distribuyesen las estrellas por el cielo y que liberaran al Sol. Y el rey fue feliz. Su Reino volvía a ser hermoso. Razonablemente hermoso.



En su inmensa alegría, sintió paz y vio que no era más el rey de casi-Todo....


...él ahora lo tenía Todo.

lunes, 31 de octubre de 2011

Reflejo interior...



Había una vez un anciano que pasaba los días sentado junto a un pozo a la entrada del pueblo. Un día, un joven se le acercó y le preguntó:


“Yo nunca he venido por estos lugares, ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?”
El anciano le respondió con otra pregunta:


“¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de la que vienes?”


“Egoístas y malvados, por eso me he sentido contento de haber salido de allá”


“Así son los habitantes de esta ciudad”, le respondió el anciano.


Un poco después, otro joven se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta:


“Voy llegando a este lugar, ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?”


El anciano, de nuevo, le contestó con la misma pregunta:


“¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?”


“Eran buenos, generosos, hospitalarios, honestos, trabajadores. Tenía tantos amigos, que me ha costado mucho separarme de ellos”


“También los habitantes de esta ciudad son así”, respondió el anciano.


Un hombre que había llevado a sus animales a tomar agua al pozo y que había escuchado la conversación, en cuanto el joven se alejó le dijo al anciano:


“¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta hecha por dos personas?”


“Mira” – le respondió – “Cada uno lleva el universo en su corazón. Quién no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquel que tenía amigos en su ciudad, encontrará también aquí amigos leales y fieles. Porque las personas son lo que encuentran en sí mismas, encuentran siempre lo que esperan encontrar”.

miércoles, 19 de octubre de 2011

El ruido de la carreta...

Caminaba despacio por el campo un padre con su hijo, cuando él se detuvo en una curva y, después de un pequeño silencio, le preguntó al hijo:

“Además del canto de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?”.


El hijo aguzó el oído y le respondió:


“Oigo el ruido de una carreta”.


“Eso es —dijo el padre—, una carreta; y estoy seguro que es una carreta vacía”.


Preguntó entonces el hijo:



“¿Cómo sabes que está vacía, si aún no la hemos visto?”


A lo que el padre respondió:



“Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por el ruido. Cuanto más vacía va la carreta, mayor es el ruido que hace”.



Con el paso del tiempo el hijo comprendió que igual sucede con las personas y que la humildad es una gran virtud.


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