Muchos años han pasado ya desde que abrí el blog. Muchos sucesos también han ocurrido en este tiempo, cambios inesperados, pérdidas, reencuentros, alegrías, dolor, experiencias, seres queridos que ya no están. Hasta una pandemia ocurrió en el ínterin. Y algo que me hace muy feliz, me convertí en abuela.
Pero hay algo que no ha cambiado, y es mi opinión acerca de sonreír. Recuerdo cuánto pensé al elegir nombre para el blog y decidí que quería animar a la gente a sonreír con mas frecuencia. Ya en ese tiempo había comprobado los beneficios que brinda sonreír, y del poder mágico que tiene para cambiar nuestro estado de ánimo.
Parece mentira, pero si uno está enojado o triste y prueba de sonreír, el gesto se transforma, los músculos cambian de posición y el cerebro capta esta señal y empieza el cambio. Es prácticamente imposible sonreír con el ceño fruncido.
No voy a negar que en este tiempo he tenido momentos en que ha sido difícil mantener la sonrisa, y también temporadas en que estuvo ausente. Pero incluso ahí volví a comprobar cuanto ayuda, anima, alegra y acompaña una sonrisa. Así que los animo a sonreír y les comparto algo que escribí hace algún tiempo.


















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