sábado, 10 de enero de 2026

Tiempo le pido al tiempo....


 

y el tiempo, tiempo me da, mas el tiempo, tiempo pasado, es tiempo que no volverá...

Se dice  que el tiempo todo lo cura.  Es cierto que el paso del tiempo hace que las heridas vayan sanando, las penas hallen consuelo,  y sea mas fácil aceptar los cambios o las pérdidas. Vamos adaptando nuevas rutinas, vamos aprendiendo a tomar distancia, a vivir con las ausencias y a recorrer nuevos caminos.   Y todo ello requiere de tiempo.  

También es cierto que según el evento o la persona, los tiempos varían, son distintos y no hay una medida exacta. Recuerdo siempre las palabras de una tanatóloga que me ayudó luego de la muerte de mi esposo: "No hay un plazo establecido para el duelo. Cada duelo es único, personal y diferente para cada persona y así hay que aceptarlo y transitarlo, sin exigencias, sin plazos, sin juicios y con respeto".

Pienso que si, el paso del tiempo ayuda, pero también lo que hagamos en ese tiempo transcurrido, en pro de esa sanación o esa aceptación.  Hemos de poner de nuestra parte para poder asumir, asimilar, procesar y sanar.  Hay un recorrido de por medio y una toma de conciencia y ahí si que el tiempo se convierte en maestro, cómplice y sanador.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Otro año que queda atrás...


 Nos encontramos ya en el último día  del 2025.  Otro año más que pasó por nuestras vidas, llenándola de emociones, de vivencias, de instantes.

 Tiempo atrás era el día apropiado para las cábalas de año nuevo.  Nos recuerdo corriendo por la cuadra con una maleta para viajar en el año, comiendo doce uvas apresurados al dar las 12, lanzando monedas al aire para atraer abundancia,  usar alguna prenda amarilla. También tenía la costumbre de hacer mi lista de propósitos para el año, propósitos que generalmente quedaban en el papel, o que se cumplían solo los primeros días.  

Con el tiempo he aprendido que el mejor propósito es sonreír al despertar, abrazar a los de mi entorno, y disfrutar de cada instante que la vida me regale. Agradecer el día presente,  vivir reconciliada con las personas y propiciar momentos que me aporten alegrías.

Les deseo un 2026 lleno de instantes que valgan la pena, instantes felices, instantes de paz.  


viernes, 26 de diciembre de 2025

Llegó ya.....Navidad, llegó ya, Navidad...

Las últimas semanas nos hemos visto de alguna manera envueltos en los preparativos que conlleva la navidad. Directa o indirectamente todos nos vemos involucrados. 

Vienen a mi mente recuerdos de infancia, costumbres de cada hogar. Empezando diciembre mi abuelita sembraba trigo en varias macetas pequeñas, calculando que para el 24 estuvieran listas. Mi tía abuela, llegaba el 23 con una gran canasta de paja en la que traía cuidadosamente envueltas las imágenes del nacimiento que colocaba en la chimenea y rodeaban de los triguitos y algunas velas, y al niño lo colocaban en un montoncito de paja. Todo tenía para mi un halo de misterio, las figuras de madera, oscurecidas por el tiempo me impresionaban y me daban cierta tristeza.

Han sido estos días intensos y especiales. El tiempo de adviento en familia, encendiendo una vela cada domingo, los preparativos de la cena, la reunión familiar, los niños revoloteando, algarabía, voces emocionadas, villancicos llenando la casa, mientras preparábamos las viandas. Abrazos, intercambio de regalos, cena compartida, cariño por doquier, buenos deseos. Recuerdos también presentes, abrazos invisibles, ausencias que dejan huella. Todo mezclado. Sensibilidad a flor de piel. 

Hoy para cerrar con broche de oro, entonamos con el Coro en la misa navideña Gloria in Excelsis Deo, El tamborilero, Canticorum, Il e ne le divin enfant, Stille Nacht, todo a pleno pulmón, emocionados, con los ojos húmedos y unidos en el sentimiento. 

 Días movilizadores, pero que dejan un buen sabor. Deseos de paz albergan los corazones, paz que se propague, paz que se difunda, paz que se esparza de mano en mano y se pueda creer que lograrlo si es posible. 


Paz anhelada,
que se esparza por doquier
tu magia viva...


sábado, 20 de diciembre de 2025

Tiempo de reencuentros...


 En días pasados asistí a un lonche con quienes fueron mis compañeras de colegio.  Egresamos en el 1978, hace 47 años, pero al reunirnos parece que el tiempo no hubiera pasado.  Se mantiene la amistad, la camaradería, las ganas de reír, de compartir, de recordar.  

Cada quien carga con toda una vida a cuestas, con un sinfín de vivencias, alegrías, dolores, experiencias, pérdidas, éxitos, fracasos.  Casadas, solteras, viudas, divorciadas, con hijos, sin hijos. Pero ahí, en esos encuentros, todo queda a un lado, y se vuelve a esa especie de hermandad de los tiempos pasados. A fin de cuentas, hemos crecido juntas en el día a día.   

En el recuerdo quedan los roles que cada una tenía en el colegio, las estudiosas, las traviesas, las tímidas, las extrovertidas, las populares. Y por momentos se vislumbra ese pasado, pero ahora cohesionado en un solo grupo, las amigas por siempre. Todas bien acogidas.

Es bueno tener esos momentos de paréntesis en la vida, que recargan, renuevan y llenan el alma de alegría. La complicidad y la sororidad se hacen presentes y allanan el camino de cada una. En oportunidades así se comprueba lo bueno que es no aislarse, socializar, mantenerse vinculado. Es alimento para el alma.

martes, 9 de diciembre de 2025

Cien años...


 

Mamita querida, hoy has estado más presente que nunca en mi corazón. Hoy hubieras cumplido 100 años.  Linda Concepción te pusieron al nacer, y realmente, fuiste una Linda persona. Partiste de este mundo  hace 40 años, justo el año en que nació mi primera hija pero tu recuerdo me acompaña siempre. Me hubiera gustado tenerte a mi lado en esa época con tu compañía y consejo, pero me queda la alegría de que pudiste conocerla y te cuento que ahora de adulta tiene bastante parecido a ti... y a mi.

Siempre recuerdo tu fortaleza enorme, tu entereza, tu decisión, tu valor. Nada te amilanaba, te sentías fuerte y poderosa así la vida pusiera obstáculos en tu camino y siempre encontrabas nuevos rumbos que tomar. Alguna vez te vi a punto de caer, pero siempre lograbas salir adelante.  Y así aprendí de ti.  "Mañana será otro día", solías proclamar ante cualquier eventualidad y despertabas al día siguiente con alguna nueva idea o solución.  Cierto que también tuviste momentos de flaqueza, de dolor, de tristeza pero tus fuerzas eran mas poderosas.  

Como olvidar lo expresivos que eran tus ojos, hablaban sin palabras. Y heredé ese lenguaje. Para algunos pasa desapercibido, pero hay quienes saben leer entre sus matices, sus luces y sus oscuridades.  

Desde niña te amé mucho. También te añoré el tiempo que viví con mis abuelos, entre los 2 y los 10 años, y fui inmensamente feliz cuando nos juntamos todos.  Recuerdo que solía pensar que eras la persona a quien mas amaba en el mundo y estaba convencida de que si tú algún día me faltabas no sabría seguir adelante.  Me equivoqué, pude hacerlo.  Esa fortaleza que me regalaste me enseñó como hacerlo y me sigue acompañando ante cada piedra en el camino. 

Te recuerdo siempre con amor, me gustaría a veces volver a ser niña y refugiarme en tus brazos, también me gustaría pedirte perdón si en épocas de adolescencia y rebeldía te herí. Gracias por haber sido la mas Linda.  Tu conchito, Cecilia.



sábado, 29 de noviembre de 2025

La vida es ahora...




 "Mantén tus pies aquí y ahora, la vida no es mañana, ni es ayer, es ahora. Mantén tu alma despierta a este ahora, la vida no es mañana, la vida es ahora. Mantén tus ojos y oídos bien abiertos, sentí el aroma que llega con el viento, la tierra debajo de tus pies está latiendo, el sabor de la vida tu alma está sintiendo....
Solo por hoy respira bien profundo, solo por hoy sonreí  a este mundo, solo por hoy confía que es posible, solo por hoy entrégate al amor..."

Escucho la letra de esta canción con atención justo el día en que recibo una noticia inesperada y me cae como anillo al dedo. Las cosas suceden, en cualquier momento, sin pedir permiso, y sin previo aviso. Hay que vivir al día, sin pendientes, sin postergaciones. Mejor mañana, pensamos a veces. Mañana empiezo, mañana le digo, mañana lo hago, y quizás "mañana" no llegue, pero está "hoy" con nosotros. Hoy es ahora, la vida es ahora y hay que vivirla ahora...


viernes, 21 de noviembre de 2025

La magia está en la mirada...


 

En una de mis caminatas matutinas, me puse a pensar en como la actitud puede convertir algo tan simple como un paseo en una aventura divertida.  Me gusta disfrutar del paisaje, del verdor de la naturaleza, del olor del mar, de su sonido. Me gusta descubrir a que pajarito corresponde el canto que escucho en mi camino, y verlo hinchar el pechito al cantar. Me gusta mirar el cielo para ver si está despejado o nublado y no perder la oportunidad de ver un arcoíris. Me gusta sentir la magia del momento presente.  

Soy de aquellas personas que al ver un vaso a la mitad, lo ve medio lleno.  Me pregunto a veces si habré sido siempre así o habré ido cambiando conforme he ido sorteando dificultades en la vida y comprobando que si se puede salir adelante.

Cuando uno intenta ver el lado positivo de la vida, va descubriendo belleza. Hay que conservar intacta la curiosidad y la capacidad de maravillarse que tienen los niños.  Convierten lo simple en grandioso y duermen con la satisfacción de haber tenido un día hermoso.  La magia suele encontrarse en los pequeños detalles, en lo sencillo. Y si uno está dispuesto a descubrirlo, todo vendrá por añadidura.

viernes, 7 de noviembre de 2025

Un paso más...


 Pensaba el otro día en cuantos planes se quedan truncos por no animarnos a dar el siguiente paso.  Luego de pensar, analizar, meditar, emprendemos nuevos caminos con emoción y poco a poco el ímpetu se va frenando y de pronto abandonamos el proyecto, o sentimos que no avanzamos o que cuesta mucho esfuerzo y pese a nuestro entusiasmo inicial lo dejamos.  

Y bien podría ser que solo hiciera falta dar un paso más, y no nos percatemos de esto por estar sintiendo que no avanzamos tan rápido como quisiéramos. Es bueno animarse a dar el siguiente paso y luego disfrutar de la sensación de logro alcanzado.  Veremos ahí que no faltaba tanto o que no era tan difícil dar ese paso más.

jueves, 30 de octubre de 2025

Conversaciones profundas...


 En una de esas conversaciones especiales que solemos tener mi pequeño nieto y yo, hablábamos de quererse a uno mismo. Siempre le digo lo especial que es, que él vale mucho y que lo amamos un montón.

Le conté lo importante que es valorarse uno mismo, aceptarse, tratarse con respeto  y amarse. Son cosas que he aprendido con el pasar de los años, y que ahora se  conoce la importancia de tener una buena  autoestima, lo cual facilita el tránsito por la vida y sus intrincados caminos, nos da confianza y seguridad y la capacidad de resolver las distintas situaciones que se nos presentan.

Me preguntó cuánto me amaba a mi misma y yo abrí mis brazos y le dije que así de grande. 

El abrió a su vez sus bracitos y me dijo: 

-yo me amo más Oma, mira, así de grande. 

Luego se puso pensativo y me susurró : 

-pero cuando estoy enojado no me amo.

Enseguida me miró a los ojos con esa mirada intensa que tiene  y me preguntó:

- cuando yo estoy enojado también me amas? 

Lo miré  y le dije:

-Siempre te amo. Cuando estás enojado te amo y quisiera ayudarte a encontrar calma.  Cuando estás triste te amo y quisiera lograr que sonrías.  Cuando tienes miedo te amo y quisiera ayudarte a superar tus temores y cuando estás contento te amo y comparto tu felicidad .  Todos transitamos estas emociones pero son pasajeras. El truco es aceptarlas , aprender a procesarlas y no quedarnos en ellas. Tu esencia no cambia.

Me miró contento, con esa carita de que ya terminó la conversación y luego me dijo:

Oma, vamos a jugar?

jueves, 16 de octubre de 2025

Cambios inesperados...


Dicen que la vida es continuo cambio y va dando giros, vueltas inesperadas que nos toman por sorpresa. Se cierran algunas puertas y otras se abren,  o ventanas,  o quizás resquicios que permiten el paso de la luz. Pero siempre hay algo, aunque a veces no lo veamos, nos neguemos al cambio, o no queramos intentarlo.

Viene a mi recuerdo un cambio inesperado que se me presentó hace muchos años.  Allá por los 80's, se vivía una gran crisis económica acá en Perú, y no era fácil conseguir empleo.  Yo había estudiado secretariado, y al no obtener un puesto, empecé a dedicarme a la repostería.  Preparaba postres, tortas y afines y los vendía a pequeños comercios o personas allegadas. 

A pocos metros de mi casa abrieron una academia de aviación comercial, y la gerente venía semanalmente a llevarse algunos postres y de paso conversábamos. Ana María se llamaba.  A los pocos meses empezaron a escasear los insumos que requería para la preparación.  Esto llevó a que racionaran la cantidad que se podía comprar y mi negocio se puso en riesgo. Sin ingredientes, no había postres.  

Esa semana, al llegar Ana María a comprar, se dio con la sorpresa que  no había podido preparar nada y consternada me dijo "y ahora qué vas a hacer?". Ni yo sabía lo que vendría. Pero ella muy segura me dijo "te vienes a trabajar conmigo", y me citó en su academia. Fui a verla y me dijo que quería prepararme para que enseñe boletaje aéreo.  Me presentó a su coordinador y le dijo "me la preparas bien que va a trabajar con nosotros".

De más está decir que tenía mucho temor, era para mi un terreno desconocido y yo era bastante tímida, y la idea de parame frente a un salón de clases me paralizaba, pero era una gran oportunidad y algo me decía que debía tomarla. 

Así inició mi preparación intensiva,  hasta que un día no llegó a trabajar una profesora  y el coordinador me dijo "ha llegado el momento, ya estás lista". Y ahí estaba yo, entre asustada y decidida dictando mi primera clase.  

Me fue bastante bien para ser mi primera vez, y con esa clase empezó una nueva etapa en mi vida.  Me quedé tres años trabajando a tiempo completo ahí y quedé por siempre agradecida con Ana María que fue un ángel para mi, y confió en mi mas de lo que yo misma confiaba. 

No solo me dio una oportunidad y un trabajo, me dio también autoestima y la certeza de que si quiero, puedo. 

miércoles, 1 de octubre de 2025

Nuevos retos...


 Me encontraba el lunes en el ensayo semanal del coro en el que participo hace ya varios años y nos entregaron partituras nuevas para ir ampliando y renovando repertorio y con miras al próximo concierto que preparamos.

Todos miramos las notas con curiosidad, es un tema que no conocemos, y empezamos a probar voz por voz. El primer turno es nuestro, el de las sopranos. Con voces tímidas, inseguras, vamos tanteando el terreno, probando, desafinando, intentando que nuestros balbuceos iniciales se conviertan en música y así sucesivamente pasa con contralto, tenor, bajo. Y finalmente, toca armonizar, intentar juntar voces y ver qué va saliendo. 

Entusiasmados escuchamos que no suena tan mal, la directora sonríe y nos anima: "Bien, nos dice, van por buen camino, probemos tres veces mas a ver que pasa". 

Y la canción se va afianzando, ya suena música. Nos propone pararnos en círculo para escucharnos entre todos y poder armonizar con las otras voces, lo hacemos y va sonando mejor. Ya mas seguros sonreímos y bromeamos. Es un grupo de amigos que ama la música y en el que la amistad y el compañerismo están muy presentes. Hemos pasado juntos por momentos difíciles de cada uno y esto nos ha acercado y unido mucho.

Nos retiramos seguros que el próximo lunes sonará mucho mejor.  Hay que "dormir" y afianzar lo aprendido e irá madurando.

Y en el camino de regreso a casa me pongo a pensar que nos pasa igual ante cada camino nuevo que se nos presenta en la vida. Cada cambio imprevisto, cada reto, cada decisión que tomamos. Primero tanteamos de puntitas, inseguros, temerosos, desafinando, dudando del resultado. Y cuando menos lo pensamos y a costa de prueba y error  nos vamos sintiendo mas seguros,  dueños de la situación y convencidos de que todo está bien.

martes, 23 de septiembre de 2025

Lienzo en blanco...


 De pie en el malecón, frente al mismo mar que me acompaña cada mañana, el mismo mar que ha visto junto a mi pasar la vida en sus diferentes momentos. Me sorprende notar que pese al fuerte viento que corre hoy y a la neblina que pone la nota nostálgica, el mar está apacible, tranquilo, sereno. Asemeja un lienzo en blanco en el que plasmar un cuadro, un lienzo en el que imaginariamente dibujo mis recuerdos y vivencias del ayer.

Al fondo, la línea del horizonte entre el cielo y el mar, apenas se distingue. Parece que se hubiesen fusionado con una paleta de tonos celestes, grises, verdoso. Miro sin ver, o mejor dicho, miro hacia dentro.  Ahí está la playa en la que solía bañarme cada verano, junto al espigón aquel, el mas largo de todos, que en esa época no albergaba un restaurante y nos permitía llegar hasta la punta para contemplar las estrellas de mar, los erizos, las rocas gigantes en que temerariamente nos tendíamos a tomar el sol, y desde donde podíamos admirar la profundidad del mar.

Mezcla de sentimientos y emociones me embargan y llenan mi ser de nostalgia, alegrías, tristezas, ausencias, pasado, presente,  momentos que se entremezclan en mi interior. Son tantos los recuerdos, tantas las etapas en los que este mismo mar ha sido compañía, consuelo, cómplice y testigo. 

Una lágrima furtiva se asoma, la dejo fluir y la invito a mezclarse con el agua salada de mi mar....

Vuelvo a sonreír, retomo mi camino de regreso contenta, renovada, con nuevos bríos  y con ganas de seguir apreciando lo bella que es la vida.

martes, 16 de septiembre de 2025

Generosidad...


Pensaba el otro día en la generosidad. En el mundo tan convulsionado en que vivimos olvidamos a veces cuanta generosidad hay en nuestro entorno o en los pequeños detalles que recibimos a veces sin valorarlos.  Analizando mi vida, recordé varios momentos en que he sido bendecida de alguna forma por la generosidad de otro.  Y ocurre que uno puede ser generoso de distintas maneras, generoso con tu tiempo, generoso con cariño, generoso con un  oído atento, generoso con un hombro en que apoyarse, generoso con un bien material, generoso con una ayuda.

Hoy pienso en la tía Blanquita. Hace 50 años, cuando asistía a la secundaria, hice amistad con una compañera de clase que vivía a pocas cuadras del colegio. Yo vivía cerca también e iba caminando, y su casa me quedaba de camino así que pasaba por ella para llegar juntas.  Invariablemente, cuando tocaba el timbre, su mamá me invitaba a pasar, y me esperaba con una vasito de jugo recién hecho, un pancito caliente o algún detalle que me llenaba de calor de hogar. Todos en esa casa me acogían como a un miembro mas de la familia. Su hermano menor esperaba que los visite para invitarme a jugar con él, su hermano mayor nos contaba sus experiencias en la universidad y  sus papás me hacían bromas y sobre todo me hacían sentir la seguridad de un hogar estable. 

En esa época en mi casa no se vivía un ambiente así, había inestabilidad, conflictos, y para mi llegar a casa de mi amiga era el paraíso.  Terminamos el colegio y nuestros caminos se distanciaron. Hace unos seis años me encontré con una amiga en común quien me contó que mi amiga había fallecido, al igual que su papá, pero su mamá, la tía Blanquita, seguía viva y habitando la misma casa de mis recuerdos. 

La contacté y coordinamos una visita.  Llegué emocionada y fue un encuentro hermoso. Ahí estaba ella bajando la escalera con los brazos abiertos, dándome uno de esos abrazos que te recomponen el alma y haciéndome sentir que el tiempo no había pasado. Estaban también sus hermanos que habían llegado especialmente al saber que la visitaría. Todo fue cariño, recuerdos, anécdotas. No hubieron reproches por el tiempo transcurrido, no hubo resentimientos por mi distanciamiento, solo corazones generosos que me acogieron como si fuese ayer cuando mi yo adolescente buscaba refugio en su casa. 

Ahora nuevamente, es una casa que frecuento, que me llena de buenos recuerdos y de cariño. Este año tía Blanquita ha cumplido 90 años y su lucidez, fortaleza, resiliencia y amor la siguen acompañando. Es un ejemplo para mi, y un recordatorio de que la generosidad existe.

viernes, 5 de septiembre de 2025

Personas sonrisa...


 En mis diarias caminatas me cruzo con una gran variedad de personas. Los que van de prisa, los que toman la vida con calma, los que van con sus audífonos puestos cantando a todo pulmón la música que escuchan.  Los que parece que hablan solos pero en realidad van hablando por teléfono. 

Hay quienes van con el ceño fruncido, o incluso quienes discuten en la calle por alguna situación. Pero mis favoritos son los que mentalmente llamo "personas sonrisa". Son aquellos que iluminan con su sonrisa, así no te conozcan, y no solo sonríen con los labios. Saben sonreír con la mirada, con un gesto, con el cuerpo,  y te regalan un momento de bienestar, de alegría. 

Prácticamente te obligan a sonreír de vuelta, y está comprobado que sonreír es muy beneficioso. No son la mayoría, pero son especiales, y logran convertir un día ordinario en extraordinario. Y lo mejor de todo, sonreír es contagioso, y te conviertes en parte de esa cadena de sonrisas.

¿Qué dices? Te animas a ir por ahí sonriendo?

sábado, 23 de agosto de 2025

El arte de abuelar...


 Cuando nació mi nieto hace 5 años, en plena pandemia, no sabía el giro que le daría a mi vida.  Le tocó llegar al mundo en una época de silencio, de temor, de incertidumbre.  Casi no se salía a la calle, todo era remoto. Y a él le tocó ser luz, y llenar nuestras vidas de amor, de ilusión, de alegría, de esperanza.

Fue recién cuando me convertí en abuela que pude comprender el amor tan intenso que generan estos pequeñines en nosotros. Su confianza plena, su entrega, su candor lo son todo.

 Recuerdo cuando jugaba con él de bebé y le conversaba,  y él me miraba con atención y respondía con ruiditos.  Mi yerno me comentó un día, riendo, que desde la cocina se escuchaba como si conversáramos, y yo le respondí: "estamos conversando:)))". 

Hemos leído juntos, inventado historias, hecho largas caminatas, compartido tristezas, alegrías, frustraciones y enojos. Nos hemos enseñado mutuamente a manejar las emociones.

Fuimos también compañeros de dolor cuando murió mi esposo. Nunca olvidaré el día que me miró profundamente a los ojos y me dijo "tú y yo hemos perdido algo muy valioso".

Ahora nos toca empezar una nueva etapa. Esta semana ha nacido su hermanito, lo cual lo convierte a él en hermano mayor y a mi en abuela por segunda vez. Estamos todos muy felices, emocionados, y expectantes ante este nuevo camino.  Hasta el momento se muestra resiliente y comprensivo. Y yo siento en mi corazón que el amor se multiplica. 

sábado, 16 de agosto de 2025

Lo que no vemos...


 

En una de mis caminatas matutinas, venía pensando en lo poco que sabemos del inmenso mundo interior de cada persona.  A lo largo del día asumimos diversos roles, y según eso vamos mostrando parte de nuestra esencia. Hay con quien seremos protectores, otros con quienes nos podremos mostrar vulnerables. Habrá quien conozca nuestras alegrías y tristezas, o también quien se mantenga al margen de nuestro sentir. Están también todas aquellas máscaras con las que nos iremos paseando por la vida, según la ocasión o el entorno.

¿Por qué me vienen estas reflexiones a la cabeza?   Hace algún tiempo, una amiga querida me pidió que la ayude a revisar, editar y diagramar un pequeño libro en homenaje a su hijo, quien se despidió por decisión propia de este mundo hace algunos años.  El solía escribir y dibujar acerca de su sentir profundo, y ella ha hecho una pequeña recopilación de éstos para ayudar a otros a comprender o prevenir acerca de lo que siente alguien en una vida de lucha contra la depresión, los desórdenes y el sufrimiento. Y el librito ya quedó listo. Duele leerlo porque no es ficción, es una realidad que puede vivir cualquiera sin que se note aparentemente. Mi abuelita decía : " la procesión va por dentro".

No lo conocí personalmente,  lo conocí primero a través de la mirada de su mamá en nuestras largas conversaciones y luego, al leerlo pude conocerlo realmente, entenderlo, sentir con él ese intentar integrarse a un mundo que no estaba hecho a su medida, donde se sentía tan ajeno, y tan infeliz. Escribe también de sus intentos por mostrarse adaptado, y contento para no traer sufrimiento a su familia. Las máscaras.

Son muchas las personas que tienen esa sensibilidad extrema y que sienten que no logran encajar. Que importante es proyectar en nuestro entorno un ambiente de contención, de respeto, de empatía, de compasión, de amor. Nunca sabremos quien lo puede necesitar o quizás a quien podemos ayudar con un gesto de cariño o amabilidad.

jueves, 7 de agosto de 2025

Todas las manos....todas...


 

Manos unidas, manos que acompañan;

Manos laboriosas, manos que construyen;

Manos generosas, manos que cuidan;

Manos tristes, manos que buscan;

Manos curtidas, manos que sostienen;

Manos entrelazadas, manos que protegen;

Manos temerosas, manos que ayudan;

Manos expertas, manos que resuelven;

Manos delicadas, manos que curan;

Manos artistas, manos que imaginan;

Manos adoloridas, manos que trabajan;

Manos acogedoras, manos que calman;

Manos extendidas, manos que sanan;

Manos cálidas, manos que abrigan;

Manos encallecidas, manos que defienden;

Manos artesanas, manos que crean;

Manos firmes, manos que guían;

Manos confiadas, manos que aman;

Manos incansables, manos que abrazan;

Manos expresivas, manos que sueñan...

Manos que buscan acercamiento,

Manos que siembran semillas de amor,

Manos que abrazan las diferencias,

Manos que obran de sol a sol,

Manos que propician la cercanía,

Manos que iluminan el corazón,

Manos que tienden puentes de paz…

martes, 29 de julio de 2025

Voces...


 

Sucede con frecuencia que, en mis momentos de silencio, me toca ser testigo mudo del diálogo interior que se genera entre mis pensamientos.  Confluyen ahí varias voces. 

Esta la voz analítica, que quiere desmenuzar cada detalle de lo sucedido y entender el porqué de todo. La voz ansiosa, que se anticipa a lo que va a ocurrir, y quiere tomar acciones antes aún de que algo suceda.

 La voz confiada, que opta por dejar que las cosas fluyan de manera espontánea y no quiere intervenir.  La voz insegura, que nunca logra decidir cuál paso dar, o qué camino tomar. 

La voz crítica que todo lo cuestiona y lo hace ver negativo. La voz calmada, que se mantiene serena y transmite armonía y equilibrio.  

La voz amorosa que opina que todo está bien y aprecia lo que hacemos. 

A veces se presentan varias juntas, en otros momentos solo alguna.  Si las ignoramos son más persistentes, es preferible escucharlas, aceptarlas y dejarlas pasar sin darles tanta importancia .

Según la circunstancia que atravesemos elegiremos a cuál escuchar. Es importante tomar distancia un momento antes de elegir, respirar y decidir con calma para no actuar apresuradamente. 

domingo, 20 de julio de 2025

Cada pieza en su lugar...



Tras algunas semanas de entretenimiento, terminé de armar el rompecabezas de Los Girasoles de Van Gogh que me regalaron.  Es una afición que me acompaña desde siempre. Cuando niña dedicaba horas al armado de rompecabezas y no había mejor regalo para mi que elegir un nuevo paisaje, castillo, o motivo para armar. Y a lo largo de mi vida he seguido cultivando este hobby.

El mas grande que he armado fue uno de 4000 piezas, éste de hoy tiene 1000 piezas. Generalmente los que elijo tienen entre 1000 y 2000 piezas.  El momento de abrir la caja y ver el contenido es mágico. La sensación de revolver las piezas , sentirlas, observarlas en busca de una específica también es especial. Me gusta empezar por el borde, una vez que tengo el marco listo, elijo que color o figura  llama mas mi atención y por ahí comienzo. 

Siento una emoción grande cuando veo que en la caja solo quedan unas 20 o 30 piezas, ahí es imposible parar.  Una vez listo, lo dejo armado unos días y luego lo desarmo y lo guardo para volverlo a armar pasado un tiempo. Desarmarlo es hasta cierto punto como un ejercicio de desapego.

Es bonito mirar los colores y .formas de las piezas, tan parecidas entre si pero a la vez tan diferentes.  Todas son igual de importantes y unidas forman un todo. 

Me llevan a pensar en  las personas. Todos tenemos parecidos y diferencias. Características especiales que nos distinguen, habilidades, gustos, opiniones,  profesiones, aficiones.  Y nos acercamos, nos juntamos y nos complementamos y siento a veces que hay como hilos invisibles que hacen que nos sintamos mas cómodos o en sintonía con algunas personas y seamos parte de una comunidad. 

sábado, 12 de julio de 2025

Sinfonía natural...


 Hoy salí como cada mañana a mi recorrido por el malecón pero decidí que hoy mas que contemplar, prestaría atención a los sonidos.  Normalmente estoy tan concentrada en mirar o en escuchar todo lo que mis pensamientos me cuentan que casi no escucho lo externo. Pero hoy no fue así y quedé gratamente sorprendida.

Lo primero que escuché fue el canto de las aves, acompasado, rítmico, entonado, y cada cual con su sonido particular. Luego me sorprendió lo fuerte que se escucha el romper de las olas ahí abajo, el sonido llega nítido pese a la distancia y unido al canto de las aves se convirtió en música natural.

De vez en cuando se sentía el motor de un avión sobrevolando entre las nubes, y en otros momentos se oía con claridad el silencio, grande e imponente.  El golpeteo sordo de las pisadas de todos los que como yo llegan a empezar el día ahí también se hacía escuchar, y uno que otro ladrido.

Muy lejano se sentía el ruido de los autos que pasan presurosos por el malecón, junto con los sonidos de una construcción cercana. Parece mentira cuanta diferencia hace prestar atención, estar presente y escuchar conscientemente. Es como descubrir un mundo nuevo de sonidos.

Esto me recuerda también la importancia de escuchar de verdad a los demás.  A veces cometemos el error de suponer lo que nos quieren decir y completar en nuestra mente las oraciones. Es muy grato encontrar alguien que escuche de corazón.

Lo  de hoy ha sido una experiencia placentera y  enriquecedora que seguro repetiré con frecuencia.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...