lunes, 28 de septiembre de 2026

Hoy no es ayer...


 ...y mañana...no será hoy....

Hoy es simplemente hoy, con todos los cambios y novedades que trae un nuevo día.

En mis diarias caminatas cerca del mar,disfruto de respirar su brisa, escuchar su oleaje, contemplar su movimiento, sentir su fuerza al romper las olas, pero sobre todo me fascina mirarlo y comprobar que nunca es igual. Cada día se muestra diferente, va variando de color pasando por distintos tonos de azul, verde, marrón, gris, al igual que el cielo que se funde con él en el horizonte. Cambia también de intensidad su oleaje, unos días se muestra bravo y casi nadie se atreve a entrar y otros en cambio está manso y apacible invitando a darse un chapuzón. Me cautiva su inmensidad y su misterio.

Me gusta dejarme sorprender de cómo lo encontraré y esto me lleva a pensar que igual sucede con nosotros, cada día se presenta diferente y nosotros también vamos cambiando imperceptiblemente, tanto en apariencia como en nuestro interior. 

Cambia nuestra actitud, cambia nuestra percepción, cambia nuestra paciencia y tolerancia, cambia nuestra premura por hacer las cosas. Cambian nuestras prioridades, nuestros intereses y nuestra forma de vivir. Aprendemos a reir cuando algo falla, aprendemos a empezar de nuevo, aprendemos a cambiar de rumbo, aprendemos a no llevar carga innecesaria, aprendemos a aceptar.

Y esto es parte de la vida, recorremos un camino que también va cambiando y a cada paso vamos aprendiendo, creciendo, errando, corrigiendo, perdonando, practicando, disfrutando, viviendo.

17 comentarios:

Susana Moreno dijo...

Muy bien explicado el camino de la vida. Un beso

Angelo dijo...

Muchas preocupaciones que hace años me habrían ocupado varios días, ahora las dejo pasar mucho antes. También procuro no aferrarme a una forma de hacer las cosas solo porque siempre fue la mía. Con los años he aprendido a elegir mejor qué merece mi atención. Tener el mar cerca y verlo distinto cada mañana debe de ayudar a aceptar esos cambios sin darles tantas vueltas.

maría cristina dijo...

Qué buena comparación de nuestra vida y el mar, Cecilia, así es como vivimos y si aprendemos a aceptar y a ser felices nada está perdido, un abrazo!

ETF dijo...

Ay, Cecilia. Es una reflexión bellísima y profundamente verdadera. La analogía entre el mar y el paso del tiempo es perfecta: esa capacidad de cambiar constante e imperceptiblemente, de no ser nunca el mismo azul ni la misma ola, refleja con mucha lucidez lo que nos ocurre por dentro a medida que sumamos kilómetros en la vida.
Un fuerte abrazo.

Norma2 dijo...

Cecilia, vivo a pocos metros del mar, éste me inspira respeto y a veces miedo, es cambiante, la furia de sus olas, muchas veces dañan el paisaje costero. Cuando está calmo da placer disfrutar en sus aguas. Seguramente se asemeja mucho a la relación que existe entre las personas.¿No te parece?
Un abrazo

J.P. Alexander dijo...

Hay que vivir el presente. Te mando un beso.

neuriwoman dijo...

Qué bonita reflexión, y qué acertada esa comparación con el mar. Nunca lo encontramos exactamente igual, como tampoco nosotros somos los mismos de ayer. Quizá vivir consista precisamente en aprender a recibir cada día como viene, con sus cambios, sus errores y sus pequeñas sorpresas. Un abrazo.

Acuarelas Linares dijo...

Totalmente de acuerdo con este relato Cecilia, hay que vivir el presente .
Feliz fin de semana.
Saludos.

Miradas desde mi lente dijo...

Un nuevo día se abre ante nosotros, de nosotros depende de que lo aprovechemos de la mejor manera.
Saludos.

Ernesto. dijo...

Hola, Cecilia.
Quien no haya llegado todavía a esa percepción, real, de la vida, ya llegará. En realidad es su verdadera esencia.
Tú sabes muy bien que el cambio, el despertar a lo real, está "garantizado". Sea en esta vida o en las siguientes.
Y sí, no hay ayer ni mañana. Nada más allá de este instante.
Siempre esa claridad tan natural en ti.
Fuerte abrazo, amiga mía!

mariarosa dijo...

Muy buena reflexión. La vida cambia y nosotros también, debemos adaptarnos a lo que va sucediendo cerca nuestro. Un abrazo Cecilia.

mariarosa

Jordi López Pérez dijo...

Me han encantado tus palabras sobre cómo aprendemos a reír cuando algo falla y a cambiar de rumbo sin cargas innecesarias. Un texto reconfortante para saborear el presente.
Un abrazo.

Onminayas dijo...

Preciosa reflexión la tuya, que me transmite mucha madurez y aún más serenidad.

Al igual que el mar, nosotros también vivimos alternando entre la tormenta y la calma, y ninguna versión nuestra de ayer será idéntica a la de hoy.

Al final me quedo con esa poderosa idea que nos regalas: la de que cambiamos de forma imperceptible, aprendiendo a sonreír cuando algo falla.

Un Abrazo Grande.

Marina Filgueira dijo...

Qué gran verdad pusiste en palabras. A veces nos resistimos al cambio, pero tu texto me recordó que mutar y aprender es la esencia misma de vivir. Esa parte de 'aprender a reír cuando algo falla' y 'no llevar carga innecesaria' me llegó al corazón. Es una hermosa lección de desapego y crecimiento."
Un abrazo colmado de gratitud y estima.

Se muy muy feliz, amiga.

🌺 Hada de las Rosas 🌺 dijo...

Cambia, todo cambia, como dice la cancion :) Asi es, cada dia es diferente, como el mar, y nosotros tambien vamos cambiando casi sin darnos cuenta. Solo nos queda aceptar esos cambios, soltar y seguir con un poquito mas de calma.
Un abrazo grande 🌷💕

Sara O. Durán dijo...

Me encantó tu texto. Nos muestras cómo a pesar de cualquier circunstancia se puede ser feliz con lo que estamos viviendo.
Un gran abrazo, Cecy!

Pietro Brosio dijo...

Ottima profonda riflessione sulle mutazioni della vita.
Un cordiale saluto

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