viernes, 23 de julio de 2010

Historia de miau...

Un samurai pescaba apaciblemente a la orilla de un río. Pescó un pez y se disponía a cocinarlo cuando un gato, oculto bajo una mata, dio un salto y le robó su presa. Al darse cuenta, el samurai se enfureció, sacó su sable y mató al gato. Este guerrero era un budista ferviente y el remordimiento de haber matado a un ser vivo no le dejaba luego vivir en paz.

Al entrar en su casa, el susurro del viento en los árboles murmuraba miau. Las personas con las que se cruzaba parecían decirle miau. La mirada de los niños reflejaba maullidos. Cuando se acercaba, sus amigos maullaban sin cesar. Todos los lugares y las circunstancias proferían miaus lacerantes. De noche no soñaba más que miaus. De día, cada sonido, pensamiento o acto de su vida se transformaba en un miau. Él mismo se había convertido en un maullido.

Su estado no hacía más que empeorar. La obsesión le perseguía, le torturaba sin tregua ni descanso. No pudiendo acabar con los maullidos, fue al templo a pedir consejo a un viejo maestro zen.

- Por favor, te lo suplico, ayúdame, libérame.

El maestro le respondió:

- Eres un guerrero, ¿cómo has podido caer tan bajo? Si no puedes vencer por ti mismo los miaus, mereces la muerte. No tienes otra solución que hacerte el harakiri. Aquí y ahora.

Y añadió:

- Sin embargo, soy monje y tengo piedad de ti. Cuando comiences a abrirte el vientre, te cortaré la cabeza con mi sable para abreviar tus sufrimientos.

El samurai accedió y, a pesar de su miedo a la muerte, se preparó para la ceremonia. Cuando todo estuvo dispuesto, se sentó sobre sus rodillas, tomó su puñal con ambas manos y lo orientó hacia el vientre. Detrás de él, de pie, el maestro blandía su sable.

- Ha llegado el momento -le dijo-, empieza.

Lentamente, el samurai apoyó la punta del cuchillo sobre su abdomen. Entonces el maestro le preguntó:

- ¿Oyes ahora los maullidos?

- Oh, no. ¡Ahora no!

- Entonces, si han desaparecido, no es necesario que mueras. Veo que has comprendido que los problemas que nos preocupan no tienen la importancia que les otorgamos, son como ese miau que te acompañaba.




CUENTO ZEN

Queridos amigos, no permitamos que nuestros temores nos impidan disfrutar de lo maravillosa que es la vida! Espero que pasen un excelente fin de semana y que no se olviden de sonreir. Y ya que hablamos de miau les dejo este simpático video.

29 comentarios:

anamorgana dijo...

Buen cuento.
Sonreiré.
Saludos

Calvarian dijo...

No creo que sea tan sencillo. Los temores, los miedos...nos envuelven y atenazan
Bésix

Belén dijo...

Yo creo que si olvidó lo del gato, el temor que llevaba dentro, fue por otro temor o preocupación (todavía peor) que era el de tener que quitarse la vida en ese mismo instante.
Aún así, entiendo la moraleja de la historia y, sí, creo que deberíamos hacerle menos caso a nuestros miedos, lo que nos permitiría disfrutar más la vida y cualquier cosa que hagamos, pero siempre es complicado aunque nunca hay que desistir :)
Un besito, guapa!

Gata Negra dijo...

Gracias, gracias, gracias por esta buenisma reflexión. A mi hoy, me viene al dedillo. "No dejemos que nuestros miedos nos impidan vivir y disfrutar la vida."

Un beso grandisimo con una sonrisa de oreja a oreja :)

Feliz fin de semana también para ti.

Juan Carlos dijo...

Buen mensaje !

Un Miauuuuuuu...!!! desde Texas: gato

Abuela Ciber dijo...

El tiempo todo lo cura.

Pase a saludarte deseandote buenos dias a venir y dejandote la frase de la semana...........

"Sorprenderse, extañarse es comenzar a entender"

-Ortega y Gasset-

Cariños

Amelie dijo...

Interesante relato.

Supongo que no solo mató a un ser vivo, sino a dos, digo yo que el pez también estaría vivo cuando lo pescó ;)

Besos.

andres lopez villar dijo...

cuantos miaus hay por nuestras vidas
dede nuestra mas tierna juventud estamos llenos de gatos,aunque a muchos ni hemos llegado a herir,
producen en nosotros emociones
que no sabemos controlar.
voy a empezar a buscar los gatos de todos mis miaus y mirar en torno a mi los buau buaauu que me dan tantos motivos para ser feliz
Las doctrinas Zen son siempre aleccionadoras .
gracias por traerlas
un beso

anna dijo...

Creo que deberia aplicarme esta solucion, aunque supongo que incoscientemente lo hago, me destruyo y renazco. Pero como no llegar a esa destruzcion??

Besos cielo, que hacia mucho que no aparecia por este mundo tan especial y lleno de sabiduria.

Sarvavita dijo...

Marvavillosa enseñanza!!
los temores y el miedos sólo ayudan a que no seamos felices y a que no vivamos una vida plena al máximo como deberia ser!

Besos y linda semana.

Soñadora dijo...

Anamorgana, ante todo bienvenida! Me alegró mucho recibir tu visita y más aún saber que sonreiras!
Besitos,

Soñadora dijo...

Calvarian, lamentablemente muchas veces es así. Hay que poner mucho de nuestra parte para poder ahuyentarlos.
Besitos,

Soñadora dijo...

Belén, a veces sólo ante la cercanía de algo grave nos percatamos del tiempo que desperdiciamos con nuestros temores.
Besitos,

Soñadora dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Soñadora dijo...

Gatita me alegra que te haya caido como anillo al dedo esta reflexión, y más aun tu sonrisa de oreja a oreja!
Besitos,

Soñadora dijo...

Juan Carlos, gracias por ese alegre miauu!
Besitos,

Soñadora dijo...

Abu, gracias por venir a dejarme esa frase para pensar y por tus buenos deseos.
Besitos,

Soñadora dijo...

Amelie, pues tienes toda la razón del mundo!! No lo había pensado.
Besitos,

Soñadora dijo...

Andres, gracias por visitarme y dejar tu huella por acá, bienvenido! Pasaré a visitarte.
Besitos,

Soñadora dijo...

Anna! Me alegra mucho saber nuevamente de tí! Creo que todos caemos en ese juego inconscientemente.

Besitos,

Soñadora dijo...

Sarvavita, esos temibles temores! Si los dejamos pueden hacernos mucho daño.
besitos,

Paqui dijo...

La conciencia no perdona, es nuestro peor verdugo.
El video muy gracioso. Un beso, Soñadora.

Soñadora dijo...

Paqui, la conciencia no nos deja vivir en paz no?
Besotes

Cassiopeia dijo...

Miiiiiiiiiiau!

Soñadora dijo...

Miau con besito incluido Cassiopeia!

Luni Va dijo...

oh q buena leccion, muchas veces los temores o remordimientos nos atormentan pero no son realmente tan importantes son mas bien obsesivos... por eso es mejor preguntarse si vale la pena... se muy bien de eso, y creo que perdonarse tambien ayuda...
te extraño! besitos!

Soñadora dijo...

Muchas veces como bien dices, se vuelven obsesión no! Creo que das en el clavo querida, perdonarse ayuda y es importante!
Yo también te extraño mucho.
Besotes!

CAMINANTE dijo...

jajaja q monje tan pillo... pero tiene razon, nos complicamos la vida..

Soñadora dijo...

Y somos especialistas en hacerlo no?
Besitos,

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