lunes, 31 de agosto de 2026

Cada uno da lo que recibe....


 

...luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma....

Nos canta Jorge Drexler con la sencillez y profundidad que acostumbra en sus canciones.  Desde la primera vez que la escuché me gustó. Su mensaje es claro, simple, real. Das lo que recibes y recibes lo que das.  Hoy vino a mi mente la letra con insistencia, por lo que decidí compartirla.

Si sonríes, te sonríen, si saludas, te saludan, si abrazas, te abrazan, si das amor, lo recibes, si compartes, compartirán contigo. Si das cuidados, también te cuidarán.  No importa cuando, ni quien. A la larga, todo vuelve. Es como sembrar, como tener un gran campo e ir sembrando cada día. 

Que todos sembremos y cosechemos con abundancia. Un gran abrazo para tí!

domingo, 16 de agosto de 2026

El amor crece...



La llegada de mi segundo nieto trajo a la vida de mi nieto mayor una serie de emociones y sentimientos con los que está aprendiendo a lidiar.  Supo de su venida con ilusión, y lo aguardó con alegría.  Su nacimiento fue motivo de gran emoción y así va aprendiendo a compartir con él el día a día.  Una mezcla de sentimientos anida en su corazón y  a veces, solo a veces, lo desbordan. Yo, que lo conozco bien, lo observo, lo intuyo, lo acompaño. 

Totalmente desprendido de sus juguetes, le presta todas sus pertenencias sin reservas, y de la misma manera comparte con él el amor de cuantos le amamos. Sin embargo, hay momentos en que lo he notado un poco triste o sintiendo que su lugar se ve amenazado.

Abordé el tema con él en uno de esos momentos en que se sintió desbordado.  Lo cargué, lo abracé, lo acuné, lo animé a desahogarse  y lloró cuanto necesitó. Le expliqué que lo que él sentía era normal y que por muchas alegrías que le depare el tener un hermanito, también era humano y comprensible que se sintiera triste o temeroso de ya no ser el único "dueño" de tanto amor.  Pero le dije que le iba a contar un secreto.

Le confié que cuando esperé la llegada de mi segundo hijo, temía no saber  compartir por igual el amor que sentía por mi hija mayor, pero cuando él nació descubrí que lejos de tener que compartirlo, el amor creció, y se duplicó. Y añadí luego que cuando él nació, mi corazón había vuelto a crecer y tenía amor para mis hijos y para él y que lo mismo sucedió con el nacimiento de su hermanito, y que ahora mi corazón alberga mas amor aún para todos ellos.

Luego le dije  al oído, "pero no olvides que tú tienes algo especial, y es que tú me enseñaste a ser abuela",  me miró con mirada cómplice y feliz, me dijo ilusionado "¿de verdad?", secó sus lágrimas y me invitó a sentarnos a dibujar.

sábado, 1 de agosto de 2026

Olor a recuerdos...


 Caminaba el otro día muy apurada, pensando en lo que tenía pendiente de hacer en casa, y organizándome mentalmente en ello, cuando vi a lo lejos al señor del kiosko de la esquina, ordenando prolijamente las revistas, colgándolas con ganchos de ropa y llenando cada espacio vacío con ellas.

Al pasar junto al kiosko, sentí el olor característico de papel, tinta, revista nueva, y mis recuerdos viajaron en un instante a otra época, otros tiempos, y me vi a mi misma de niña caminando por la misma avenida de la mano de mi tía Oko, solo que a unas cuadras de distancia, llegando al pasaje estrecho donde exhibían y vendían "chistes".  Cabe aclarar que acá en Perú le llamábamos chistes a las historietas o comics. Era un local alargado y estrecho, cuyas dos paredes estaban completamente cubiertas de chistes.  Me encantaba entrar a mirar las novedades y cada vez que pasábamos cerca, rogaba que pudiéramos entrar y con suerte me compraran alguno.  

En casa, a falta de un estante para juntarlos, me habían donado una batea, donde los iba juntando. Me recuerdo transitando con mi batea en dirección al sillón de la sala, donde me instalaba a leer, releer, y contemplar con emoción como el cerro de chistes iba creciendo y los ordenaba juntos por títulos. Entre mis favoritos recuerdo a Lorenzo y Pepita, Sal y Pimienta, Archi, Daniel el Travieso, Periquita, La pequeña Lulú, El pájaro loco, El inspector ardilla, y otros.

Vuelvo al momento presente con algo de emoción, menos prisa,  y una sonrisa de niña en el rostro,  y pienso que probablemente ahí empezó mi afición por la lectura, sumergida en esos chistes del ayer.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...