lunes, 12 de noviembre de 2012

Y comieron de un plato.....


....perro, pericote y gato.

En días pasados se celebró el día de San Martín de Porres, santo limeño muy querido y venerado en Perú.  Y hoy quiero compartir con ustedes uno de sus milagros más conocidos, muy simpático por cierto, narrado en las Tradiciones Peruanas de don Ricardo Palma como sigue a continuación:

Nuestro paisano Martín de Porres, en vida y después de muerto, hizo milagros por mayor. Hacía milagros con la facilidad con que otros hacen versos.Fray Martín de Porres tuvo especial predilección por los pericotes, incómodos huéspedes que campaban, como moros sin señor, en celdas, cocina y refectorio del convento en que  nuestro lego desempeñaba las funciones de enfermero.

Aburridos los frailes con la invasión de roedores, inventaron diversas trampas para cazarlos, lo que rarísima vez lograban. Fray Martín puso también en la enfermería una ratonera, y un ratonzuelo bisoño, atraído por el tufillo del queso, se dejó atrapar en ella. Libertolo el lego y colocándolo en la palma de la mano, le dijo:
-Váyase, hermanito, y diga a sus compañeros que no sean molestos ni nocivos en las celdas; que se vayan a vivir en la huerta, y que yo cuidaré de llevarles alimento cada día.
El embajador cumplió con la embajada, y desde ese momento la ratonil muchitanga abandonó claustros y se trasladó a la huerta. Por supuesto que fray Martín los visitó todas las mañanas, llevando un cesto de desperdicios o provisiones, y que los pericotes acudían como llamados con campanilla.
Mantenía en su celda nuestro buen lego un perro y un gato, y había logrado que ambos animales viviesen en fraternal concordia. Y tanto que comían juntos en la misma escudilla o plato.
Mirábalos una tarde comer en sana paz, cuando de pronto el perro gruñó y encrespose el gato. Era que un ratón, atraído por el olorcillo de la vianda, había osado asomar el hocico fuera de su agujero. Descubriolo fray Martín, y volviéndose hacia perro y gato, les dijo:
-Cálmense, criaturas del Señor, cálmense.
Acercose en seguida al agujero del muro, y dijo:
-Salga sin cuidado, hermano pericote. Paréceme que tiene necesidad de comer; apropíncuese, que no le harán daño.
Y dirigiéndose a los otros dos animales, añadió:
-Vaya, hijos, denle siempre un lugarcito al convidado, que Dios da para los tres.
Y el ratón, sin hacerse de rogar, aceptó el convite, y desde ese día comió en amor y compaña con perro y gato.

12 comentarios:

Luís Coelho dijo...

U,a história engraçada mas destes milagres todas as pessoas podem fazer.
Dar comida aos ratos e outros animais. Parece-me que na actualidade o milagre verdadeiro é arranjar a comida para todos...

andré de ártabro dijo...

Entrañable , dulce y tierna tu historia de bellos milagros.
besos.

Fiaris dijo...

buena historia,abrazos

Amparo Donaire dijo...

Preciosa historia que casi milagrosamente nos devuelve la esperanza.
Lo primero que he recordado al ver que tu entrada esta dedicada a San Martín de Porres, es que estuve casi dos semanas buscando una estampa de este santo, me dijeron que era el Santo para sacarse el carnet de conducir, así que al encontrarlo lo plastifiqué para que no se me estropeara, al apuntarme a la autoescuela lo perdí en casa, y aunque parezca coincidencia lo encontré el día del examen práctico, por supuesto que le di una vuelta en mi bolsillo del jeans, de más esta decir que aprobé.

Besos

Chus dijo...

Aquí en España es conocido por Fray Escoba, una película preciosa que nos contaba su vida y milagros. Hace unos meses en una excursión q hicimos a Toledo encontré una figurilla de él, de la misma colección q las figuras q pongo en mi nacimiento y la compré, en cuanto tenga un rabillo haré una foto y te la mandaré. Un beso

Adriana Alba dijo...

El Santo de la Escoba, asì lo conocemos por aqui.
Una ternura de texto.
Gracias Soñadora.
Besitos.

apm dijo...

Pues no sabía este milagrillo de San Martín, -y sé muchos, que por quí se le tiene muchísima devoción-; enfrente de mi oficina antigua (que era una oficina a la que le tengo un cariño enorme porque allí pasé los mejores años de mi vida laboral), está el Convento Madre de Dios, en donde se venera a San Martín, y cada año, por la festividad de San Martín, las monjitas hacen un triduo solemne y tras la misa, que es especialmente bonita, se regala el pan de San Martín, o pan de los pobres (son unos panecitos redondos y pequeñitos, yo siempre los cojo para mis hijas, para que el San las proteja siempre, -que lo hace-, y también me traigo unas escobitas pequeñitas, símbolo de este santo, que aquí quizá es más conocido como fray escoba que como San Martín de Porres). !La de cosas que yo le habré pedido y le sigo pidiendo a San Martín!!!

Mil besitos gordotes

Camelia dijo...

Hola Soñadora.
Bonita la historia que nos relatas, gracias amiga...
Un cariñoso abrazo y feliz domingo...

Maria Rosa Giovanazzi dijo...

Que hermosa historia. Los santos tenían algo sublime en ellos que lo hacía hermanos de la naturaleza.

mariarosa

Carmen Rosa dijo...

Hola SOÑADORA
Me haz hecho recordar esa historia que es la que identifica a San Martín de Porres, nuestro Santo Limeño, mi papá era muy devoto de él y siempre lo tenía en casa para que la protegiera. Fue bonito recordarlo, gracias.
Un besito

Soñadora dijo...

Gracias mil a cada uno por compartir algo más de Martincito!

Besos y abrazos,

Anónimo dijo...

me parece excelente lo que acabo de leer.Los enojos no nos lleva a nada bueno por el contrario nos ciega la realidad que se vive.
Es mejor reir y procurar siempre vivir con alegria.

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